Domingo, 07 de agosto de 2011

     Ernesto Guevara De La Serna

El   “CHE"               SU  INFANCIA

Un hecho fortuito determina que el nacimiento de Ernesto Guevara se produzca en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, el 14 de junio de 1928. Sus padres, Celia De la Serna -de ocho meses de embarazo- y Ernesto Guevara Lynch, con las ideas puestas en la compra de un molino, deciden viajar a Buenos Aires para que su primogénito Ernesto naciera "porteño". El barco que los conduce por el río Paraná con destino a la capital de la República Argentina se encuentra a la altura del puerto de Rosario cuando Celia reconoce en su cuerpo las primeras
contracciones.
La pareja, obligada por las circunstancias, desembarca y se traslada inmediatamente a la casa de unos parientes. Poco después, en la maternidad del Hospital Centenario, un anexo de la Facultad de Medicina, Celia De la Serna da a luz. Después de una corta estadía en la ciudad, la familia Guevara continúa su viaje hacia Buenos Aires.
El ingeniero Guevara es propietario de una plantación de yerba mate en Caraguatay, provincia de Misiones, donde se instala con su familia. El robo de una cosecha entera de hojas de yerba de la plantación de don Ernesto cambia radicalmente la vida de los Guevara. La situación económica se torna crítica. Al poco tiempo, la familia alquila, en Buenos Aires, un departamento en la céntrica Avenida Santa Fe.
El ingeniero decide trasladarse a San Isidro, provincia de Buenos Aires, donde forma una sociedad que intenta salvar un astillero que está a punto de quebrar, el negocio resultará un rotundo fracaso. De tal forma, que los primeros años del pequeño Ernesto de desarrollaron
entre la espesura de la selva misionera y una de las capitales latinoamericanas más prósperas y pobladas de la época.
En Buenos Aires, el 31 de diciembre de 1929, nace Celia, la primera de las hijas del matrimonio. Ese mismo día Ernesto sufre su primer ataque de tos. Los médicos diagnostican neumonía. En 1931, después de un baño en el río, vuelve a sufrir una crisis en las vías respiratorias. Esta vez los síntomas indican bronquitis. La tos no cede y ante una segunda
revisión se detecta en Ernesto bronquitis asmática. La enfermedad persiste y los Guevara consultan a un tercer médico, el diagnóstico final revela asma crónica. El 18 de mayo del mismo año nace Roberto, el tercer hijo de los Guevara.
Ana María llegará al mundo el 28 de enero de 1934.
Celia y Ernesto Guevara saben que su hijo tampoco soportará el clima de Buenos Aires, la familia debe tomar una decisión drástica. Córdoba es el lugar recomendado por los médicos y hacia allí parten en 1933, instalándose transitoriamente en Argüello, lugar que abandonan al poco tiempo con rumbo a Alta Gracia, donde Ernesto permanecerá doce años. Esta vez la residencia de los Guevara será el Hotel La Gruta, donde el joven Guevara traba
amistad con Carlos Ferrer "El Calica".
Los problemas económicos del ingeniero Guevara mudan nuevamente a la familia a una casa más barata dentro del mismo pueblo; se trata de "Villa Nydia" en donde el pequeño Ernesto aprenderá de su padre, en las interminables horas de postración asmática, los primeros movimientos de un juego que practicará con pasión durante toda su vida, el ajedrez. También por este tiempo recibe de una criada de la familia su primer apodo conocido, "Tete".
En 1936, Franco, en España, se subleva contra la República. Comienza la guerra civil. La familia Guevara vive paso a paso los sucesos que se generan en la península. El padre funda un comité de apoyo a los republicanos.
El pequeño Ernesto recita de memoria, en las reuniones familiares, los poemas del chileno Pablo Neruda. "Villa Nydia" se ha convertido en un pequeño centro de seguimiento de los acontecimientos entre republicanos y franquistas y hasta un médico de apellido Aguilar, republicano obligado al exilio, es recibido como huésped junto con sus hijos.
En una de las paredes de la habitación de Ernesto cuelga un mapa con banderillas de diferentes colores que marcan las posiciones de las tropas en pugna. Ernesto juega con sus
amigos en los fondos de su casa a "la defensa de Madrid". Un terreno cubierto de pastos y flores es transformado en poco tiempo en la réplica de un campo de batalla con trincheras y defensas artificiales. Varios de los niños que intervienen en los "juegos de guerra" resultan heridos, entre ellos Ernesto, que recibe un fuerte golpe en una pierna, producto de la lluvia de piedras que los bandos se arrojan.
En 1937 la familia se cambia a una nueva casa en la misma ciudad. Se trata del chalet "Fuentes", y a los dos años, en 1939, cuando Ernesto tiene ya 11 años, vuelven a mudarse a uno de nombre "Ripamonte".
Celia De la Serna se preocupa en inculcarles a sus hijos la lectura y surge una verdadera pasión en la vida del pequeño Ernesto, que pasa horas encerrado en la biblioteca de su padre leyendo con el mismo entusiasmo tanto "Los tres mosqueteros" o "Robinson Crusoe" como los tratados más profundos de Freud.
Ernesto realiza su primera experiencia laboral a los 13 años. Es contratado por un terrateniente que busca gente para realizar la vendimia. Un ataque de asma lo sorprende en la mitad del trabajo y lo obliga a renunciar. Al reclamar su
sueldo, se le paga la mitad de lo acordado. Es tal la indignación que sufre Ernesto, que al llegar a su hogar le pide al padre que regrese con él para "romperle la cara al explotador". En 1942, Ernesto se inscribe en el Colegio Nacional Deán Funes al que debe viajar todos los días 35 kilómetros en tren.
Ese mismo año nace su hermano Juan Martín, quinto y último de los hijos de la familia Guevara
En 1943, la pequeña Celia comienza sus estudios en el Liceo de Señoritas de Córdoba, y el ingeniero Guevara es contratado por un estudio de y lleva a su familia a radicarse en calle Chile 2288 de la capital mediterránea.
La infancia de Ernesto Guevara ha terminado.

LA FAMILIA         Ernesto Guevara Lynch

Se han encontrado ascendentes de la rama Guevara en suelo americano desde mediados del siglo XVIII.
El primer dato preciso se ubica en la figura de don Pedro de Castro y Figueroa que, sin pena ni gloria, gobernó como virrey por el escaso período de un año, sobre los habitantes de la Nueva España. Castro Figueroa tuvo un heredero de nombre Joaquín, quien alcanzó popularidad en la ciudad de Louisiana por haber secuestrado a su esposa.
La huella de los Guevara comienza a perderse cuando los hijos de éste y sus descendientes, tentados por la "fiebre del oro" que estalla en San Francisco, se lanzan en su busca y terminan casi inexplicablemente radicándose en la Argentina de los comienzos del siglo XIX.
Los Lynch, como tantos otros irlandeses de su época, salen al mundo escapándole a la persecución religiosa y en busca de nuevos horizontes económicos. Emigran hacia la Argentina cuando la civilización cristiana transitaba ya los últimos años de su siglo XVIII.
El padre del Che, Ernesto Guevara Lynch, constructor que abandonó sus estudios de arquitectura, ya casado y amparado en la seguridad que le otorgaba la herencia recibida de familias de buena posición económica, le dedicó poco tiempo y esfuerzo al desarrollo de su profesión, orientando sus actividades a planificar y desarrollar negocios de distinta monta que terminaron, en su gran mayoría, en rotundos fracasos.
Paco Ignacio Taibo II, en su libro "Ernesto Guevara, también conocido como El Che", describe el temperamento y personalidad del ingeniero Guevara de la siguiente manera. "... Lo mejor de su padre, un constructor civil, es que lo expulsaron del Colegio Nacional por haberle dado una bofetada a Jorge Luis Borges, después de que éste lo denunció diciéndole a un maestro: 'Señor, este chico no me deja estudiar'. Ernesto Guevara Lynch -refiriéndose al padre del Che- era un aventurero a medias, estudiante de arquitectura que había dejado la carrera para incursionar en el mundo de los pequeños negocios y sacado la lotería, según él mismo reconocerá, al casarse en Córdoba con Celia, preferida por todos y alcanzada por ninguno". Este hombre despreocupado y de perfil aventurero, se afilia, durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, a La Acción Argentina, un movimiento antifascista que se congrega en el marco del enrarecido clima político de la Argentina de los tiempos de guerra.
Su hijo Ernesto participará en la organización como miembro activo, concurriendo a las reuniones del grupo y haciendo trabajos de investigación orientados a detectar la filiación política de los números alemanes, que comenzaron a instalarse en Córdoba.
Las penurias económicas, las mudanzas y las aventuras amorosas extramatrimoniales de don Ernesto desgastaron permanentemente la relación de los Guevara De la Serna. Los amoríos del padre del Che circulan de boca en boca en una sociedad conservadora y condenatoria como la cordobesa anterior a la Segunda Guerra Mundial. Ernesto Guevara Lynch no hace ningún esfuerzo por ocultar sus amoríos. Su relación con la cubana Raquel Hevia, a la que
llevó una tarde a su casa, desborda el poder de tolerancia de Celia De la Serna.
En 1948 don Ernesto abandona a su mujer. Al poco tiempo regresa y vuelve a partir. Esta conducta del padre del Che persistirá en el tiempo.
Los Guevara instalan su residencia en Buenos Aires en la calle Aráoz 2180. A partir de este momento, don Ernesto pasa la mayoría de las noches en las oficinas de la calle Paraguay, donde monta un nuevo estudio. Este domicilio
capitalino será el último que habitará el Che en la Argentina antes de comenzar su peregrinación por América.
Guevara Lynch padre conoce a la maestra María Erra, a quien contratará como secretaria en su estudio de la calle Paraguay y quien pasará a ser su segunda esposa. 

  
  
 
Celia De la Serna

Celia es descendiente del último virrey del Perú, un general de origen vasco llamado José De la Serna e Hinojosa, que fue derrotado en Ayacucho, en 1824, por las tropas del mariscal Antonio José de Sucre. Esta batalla sellaría definitivamente la emancipación de América del Sur.
Los primeros De la Serna se establecen en la Argentina de los comienzos del siglo XVIII. Los ascendientes argentinos de Celia fueron dignos representantes de lo que se dio en llamar "la oligarquía ganadera Argentina" que acumularía, desde los tiempos coloniales, un exuberante poder económico. Celia De la Serna perdió a sus padres a muy temprana edad y fue criada por su hermana mayor quien fuera esposa del poeta Cayetano Córdoba Iturburu, de filiación comunista.
Desde su juventud, Celia demostró una gran fortaleza de carácter, profundas convicciones y un desprecio acentuado por las normas y preceptos que imperaban en la época. Católica militante primero, liberal y bohemia después, la madre
del Che asombraba a su medio social desafiando prohibiciones, reglas y costumbres. Fumaba, se cortaba el pelo como un varón y, quizá su transgresión más audaz, siendo menor de edad se casó, por medio de un ardid, con el que sería el padre del Che. Celia amaba la aventura, el riesgo, la lectura, los viajes, las transgresiones y las situaciones que la
ubicaban en el límite de lo permitido. Estas partes profundas de su personalidad y comportamiento fueron los distintivos que la madre del Che prioritó en el momento de educar a sus hijos.
La madre del Che es operada por primera vez de cáncer en un seno en 1945. Con el tiempo, Celia padecerá una segunda operación. Tras sufrir prisión y persecución, es expulsada del hospital donde era atendida de sus dolencias por haberle tocado en suerte ser la madre del Che. Celia De la Serna de Guevara Lynch muere de cáncer cuando su hijo Ernesto
combatía en el Congo junto a los sucesores de Patricio Lumumba. Antes de partir hacia Africa, el Che deja una carta de despedida que su madre jamás leerá.
Celia De la Serna y Ernesto Guevara Lynch se relacionan en Buenos Aires siendo estudiantes. Del matrimonio resultan cinco hijos. Ernesto nace el 14 de junio de 1928. El 31 de diciembre de 1929 nace su hermana Celia, la primera de las hijas del matrimonio. El 18 de mayo de 1932 nace Roberto, y Ana María llegará al mundo el 28 de enero de 1934. En 1942 nace
Juan Martín, quinto y último de los hijos del matrimonio.

ENFERMEDADES

A los pocos días de nacer, el pequeño Ernesto sufre una bronconeumonía que casi acaba con su vida. En 1929 mientras su madre daba a luz en Buenos Aires a su hermana Celia, el Che tiene su primer ataque fuerte de tos.
Los médicos diagnostican neumonía. En 1931, en San Isidro, después de un baño en el río, Ernesto Guevara hijo vuelve a sufrir una crisis en las vías respiratorias. La tos no cede y en la consulta médica de rutina se detecta bronquitis
asmática. La enfermedad no declina ante los medicamentos recetados y los Guevara deciden recurrir a un segundo especialista, el diagnóstico final revelará asma crónica.
Los médicos que intervienen en el tratamiento de Ernesto recomiendan un cambio inmediato de clima.
La humedad de Misiones y Buenos Aires han perjudicado notablemente la salud del niño. Los Guevara deben tomar una decisión drástica y la familia se traslada a Córdoba en 1933, una provincia Argentina de clima seco que funciona como un verdadero paraíso para los enfermos con problemas en las vías respiratorias. A los nueve años Ernesto sufre de "tos convulsa" que agrava aún más su padecimiento asmático.
En 1945 se presenta a la revisión médica para ingresar al servicio militar en las Fuerzas Armadas. Alcanzó con una simple auscultación en la zona de los pulmones para declararlo no apto para el servicio.
En su primer viaje, cuando el Che junto con su amigo Alberto Granado recorre cinco países sudamericanos, el asma lo ataca casi cotidianamente con mayor o menor intensidad. En Perú y Colombia sufre los ataques más serios. La falta de medicamentos en medio de la humedad de la selva complica aún más la salud de Ernesto.
El 5 de diciembre de 1956, día del desembarco en Cuba de las fuerzas revolucionarias encabezadas por Fidel Castro, en Alegría del Pío, donde se produce la primera batalla que el movimiento revolucionario 26 de julio mantiene con el ejercito de Batista, el teniente médico Ernesto Guevara recibe una herida leve de bala en el cuello.
Ya en la Sierra Maestra, durante la ofensiva ordenada por Batista con el fin de aniquilar a los insurrectos, la columna del Che se ve obligada a abandonar El Hombrito. Las tropas de Sánchez Mosquera lo persiguen a pocos metros, pero a cada intento de avance de los gubernamentales los rebeldes los reciben con una nueva emboscada.
En una de ellas, Guevara recibe un tiro en el pie izquierdo. Cantinflas, un combatiente de apellido Oñate a quien se le había trabado el fusil, se acerca hasta el Che, que está tendido en el suelo, Guevara le destraba el arma y le ordena que siga disparando. Al momento
Cantinflas cae herido al lado de su comandante que, arrastrándose hasta donde está el resto de sus hombres, seguirá dirigiendo a sus fuerzas.
En el asalto al cuartel de Cabaiguán, el azar hará que el comandante de la columna 8, Ernesto Che Guevara se quiebre un brazo. Al saltar de un techo a otro, en un intento de acercarse a las instalaciones militares ocupados por las fuerzas de Batista, el argentino se engancha en una antena de televisión y golpea fuertemente contra el piso de un patio interior de una casa donde había maceteros de lata. Del porrazo, el Che se lleva una fractura en un brazo y un corte sobre la ceja izquierda, cicatriz que lo acompañará por el resto de su vida.
El 9 de enero de 1959, ya en La Habana y después del triunfo de la revolución, Ernesto Guevara, de 30 años, recibe en el aeropuerto de La Habana, a Don Ernesto, Celia de La Serna y a sus hermanos Juan Martín y Celia.. Unas semanas más tarde, el Che se reencontrará con su hija Hildita, que viaja desde Perú en compañía de su madre Hilda Gadea.
Demasiadas emociones para el jefe guerrillero: un año de combates en condiciones extremas, la visita de sus padres y hermanos; una hija que tendrá que aprender a conocer y sus dos mujeres, todos juntos, bajo el inmenso cielo de una pequeña isla del Caribe. Todo esto le causa el peor ataque de asma de su vida, que se complicará por la aparición de una
enfisema doble en el pulmón derecho, que derrumba al Che, postrándolo por meses en una cama, ubicada frente a una ventana iluminada por el sol todavía desconocido de los alrededores de La Habana. Recuperado, después de varios meses de convalecencia, el comandante argentino se reincorpora a sus actividades habituales.
En 1961, durante la invasión de Bahía de Cochinos, mientras Guevara se encuentra al mando de las fuerzas  castristas destacadas en Pinar del Río, más precisamente en Consolación del Sur, al caérsele del cinto la pistola amartillada, ésta se dispara y una bala le atraviesa la cara. El jefe guerrillero permanecerá varias horas en un hospital para su recuperación.
En 1964, la situación de Guevara en Cuba se ha tornado insostenible.
El entonces ministro de Industrias de la Revolución ha denunciado públicamente su desacuerdo con los postulados
económicos y sociales impulsados por la URSS y a calificado a los dirigentes soviéticos de burócratas.
El distanciamiento de Guevara, con respecto al gigante socialista, se ha ido desarrollando en la misma proporción y tiempo
que  la dirigencia cubana utilizó para acercarse a la tutela soviética.
Después de la segunda gira por África, y el explosivo discurso de El Che en Argel, condenatorio de la política soviética,
en La Habana, se produce una reunión de los tres máximos dirigentes de la revolución cubana, El Che, Raúl y Fidel Castro.
Los dirigentes mantienen una acalorada discusión en la que Raúl acusa a Guevara de trotskista. Guevara se pone muy violento y, según testimonios de Dariel Alarcón Ramírez (Benigno), integrante de la custodia del Che, Guevara habría sido calificado de estúpido por Raúl Castro, ministro de Defensa cubano. "... 'eres un estúpido'... le repitió la palabra
estúpido tres veces y de ahí él -refiriéndose a Guevara-mira para Fidel,...y Fidel no tiene respuesta. O sea, calla. Otorga.
Y al ver aquella actitud sale molesto, tira la puerta y se va. Y ahí, a pocos días, viene la decisión, así prematuramente, de irse al Congo. Se fue una semana a Topes de Collante, al sanatorio que hay en el centro del país en el Escambray..."
Guevara atraviesa uno de los ataques de asma más fuertes de su vida producto del disgusto que le ha provocado la discusión. En el Escambray, El Che tomará la decisión de participar en la aventura guerrillera del Congo.
En abril de 1965, poco después del arribo del médico argentino a territorio congolés, producto del esfuerzo y la tensión provocada por la travesía por el Lago Tangañica, donde una tormenta estuvo a punto de hundir la embarcación que transportaba a los voluntarios cubanos que participarían de la guerra de liberación en África, el Che sufre otro de sus
habituales ataques de asma, que sirvió como carta de presentación ante las tropas africanas que le rindieron homenajes militares por su arribo a suelo africano.
A un mes del arribo de Guevara al Congo, ya en la base de Luluaburg, el Che sufre de paludismo. Zerquera, uno de los médicos que participó de la expedición cubana en el Congo dejó registrado el episodio: "Todo estaba oscuro. Nunca vi el
sol en Luluaburg. El Che se encontraba tendido en una hamaca que siempre tenía montada con una vara en tierra.
Cuando llegué estaba en muy malas condiciones, casi delirando. Yo me imaginé que tendría paludismo con fiebre muy alta.
Figúrate, una fiebre del carajo. ¿Qué tendrá este hombre? Tenía mucha presión. Yo pasé un momento muy malo. -Coño yo soy alérgico a la penicilina.
-Esto es el carajo, pues. -Bueno, pues pone Calmicina.
Le puse además clorafenicol, cloroquina...La fiebre no bajaba. Yo deduje que tenía paludismo, porque la cloroquina fue la
que finalmente le bajó la fiebre. Coño, estaba muy mal. Tres días inyectándolo, cuatro, cinco veces. A los cuatro días la
fiebre comenzó a bajar.
El Che mejoró, pero yo había visto que él no estaba bien todavía. Le iba a hacer un chiste como el que él me había hecho
en el barco: yo le iba a decir ¿Quién te iba a decir que te ibas a morir aquí de esto".
Octubre de 1965 comienza muy mal para Guevara. La disentería le produce una diarrea que lo pone al borde de la
deshidratación debilitándolo notablemente. La infección se combina con un ataque de asma que deja al guerrillero casi
sin fuerzas para seguir conduciendo a las fuerzas cubanas destinadas en el Congo.
Físicamente destruido por el asma y las fiebres tropicales que habían reducido su peso a 50 kilos, en los primeros meses
de 1966, Guevara se retirará de África. Después de un breve período de recuperación en las oficinas del 2º piso de la embajada cubana en Dar Es Salaam el Che partirá para Praga.
La muerte, encontrará al comandante guerrillero argentino combatiendo por sus ideales en Bolivia. Una escuelita en La Higuera servirá como patíbulo de Ernesto Che Guevara, el 9 de octubre a la 1:10 de la tarde. Una primera ráfaga de ametralladora le destrozó las piernas, la segunda le perforó un brazo y el corazón

ESTUDIOS

Ernesto habla un excelente francés que le fue transmitido naturalmente por su madre. A causa de su enfermedad, el asma, el Che no concurre a la escuela y es Celia De la Serna quien se encarga de su educación formal concerniente a los grados inferiores de la escuela primaria. El joven Guevara ingresa en el colegio Deán Funes, donde realizará el liceo,
y en los últimos años de su educación secundaria planificará el ingreso a la Universidad de Córdoba con el propósito de estudiar ingeniería. Concluidos sus estudios secundarios, durante las vacaciones, Ernesto viaja a Buenos Aires para visitar a su abuela paterna, Ana Lynch. El joven Guevara necesita dinero y con su amigo Tomás Granado toma un curso de "Laborista de Sueldos". Este curso le abrirá las puertas en un organismo del Estado argentino, Vialidad Nacional, que lo envía al interior del país a cumplir tareas administrativas, por las que recibe un sueldo de 200 pesos.
Comienza, en 1945, a recopilar datos que extrae de sus innumerables lecturas e investigaciones, en un cuaderno al que llamó "Diccionario filosófico", en el que desarrolla ideas, anota palabras que le interesa recordar, definiciones y pequeñas biografías de grandes hombres. Esta costumbre de testimoniar en diarios personales lo acompañará durante
toda su vida. Ernesto escribe sobre sus viajes, la guerra revolucionaria, su odisea en Bolivia y hasta páginas que describen sus sentimientos hacia María del Carmen Ferreyra, "Chichina", su primer amor.
Enterado de la agonía de su abuela Ana, que ha sufrido un derrame cerebral, Ernesto renuncia a su trabajo y regresa inmediatamente a Buenos Aires para cuidar de la anciana hasta que ésta muere. Es tal la marca que este suceso imprime en la vida del joven Guevara, que abandona la idea de estudiar ingeniería en Córdoba, donde ya había solicitado
su matriculación, y se anota, más adelante, en la Facultad de Medicina de Buenos Aires. Este no va a ser el único suceso que llevará a Ernesto a cambiar el rumbo en la elección de sus estudios universitarios. La enfermedad de Celia, su madre, quien fuera operada en 1945 de un tumor maligno en un seno, influirá también en su decisión, y un tercer ingrediente
manifiesto resulta de la determinación del Che en acabar con el flagelo del asma que lo persiguió, sin darle tregua, durante toda su vida.
La especialidad médica que elige Guevara para realizarse en su vida profesional no es una casualidad. Ernesto se dedicará a investigar las alergias bajo la dirección del profesor Salvador Pisani. Ernesto médico sería entonces la consecuencia directa de la necesidad de curar y curarse.
En su primer año de estudios en la Facultad de Medicina, Ernesto rinde tres materias: anatomía descriptiva, parasitología y embriología, obteniendo las calificaciones de "bueno", "bueno" y "aprobado" respectivamente.
No es un alumno sobresaliente, su cabeza, por aquel entonces, parece estar ocupada en el conflicto por el que atraviesansus padres. Pasa horas encerrado leyendo literatura. A sus estudios universitarios le dedica sólo el tiempo necesario como para aprobar las materias que cursa. El joven participa en torneos universitarios de ajedrez y sigue practicando rugby con su inhalador al borde del campo de juego, al que recurre sin vergüenza cuando los pulmones ya no soportan más las corridas y los forcejeos.
A su regreso del primer viaje por Latinoamérica, el joven Che se lanza a una loca carrera contra el tiempo por la obtención de su título universitario, llega a rendir más de diez materias anuales para lograrlo. El 11 de abril de 1953, Guevara se recibe de médico.
Ernesto no realizará ningún otro aprendizaje formal hasta 1954 cuando, radicado en México, participa como oyente no matriculado en la cátedra dictada por el místico Jesús Silva Herzog, quien fuera uno de los propulsores de la nacionalización del petróleo mexicano. También en este país centroamericano, en el marco de la futura expedición de invasión a Cuba, Guevara dedicará largas horas al estudio del marxismo y el aprendizaje de técnicas militares.
En los últimos meses de 1959, después del triunfo revolucionario, en un intento de acercar a los intelectuales a la revolución, y especialmente a los estudiantes, Guevara comienza una serie de charlas en las casas de altos estudios, para que se discutan propuestas y se apoye a las carreras universitarias que darán más frutos en el futuro inmediato de Cuba.
En la Universidad de Las Villas, el Che recibe un título, el de "Pedagogo Honoris Causa". Recibida la distinción, el Che, como era su costumbre, hace pública su humildad en la creencia de que el título recibido era inmerecido "si toda la pedagogía que he ejercido, ha sido la de los campamentos guerreros, la de las malas palabras, el ejemplo feroz".
Antes de retirarse de la casa de altos estudios, el comandante invita a los alumnos y autoridades a alcanzar la meta de construir una universidad obrera y campesina.
En 1959, de regreso de su primera gira internacional, designado presidente del Banco Nacional de Cuba, el Che se ve obligado a tomar cursos de matemática y economía tres veces a la semana con Javier Vilaseca, ya que sus conocimientos en materia económica dejaban mucho que desear.
En 1961, poco antes de ser designado como ministro de Industrias, el Che Guevara, lanzando una flecha a modo de indicio político sobre el futuro inminente que se avecinaba sobre los destinos políticos y económicos de Cuba, comienza a estudiar metódicamente el idioma ruso.

LOS AMIGOS

Amigos de la infancia: en 1933 en el Hotel, "La Gruta" de Alta Gracia, Córdoba, el joven Guevara inicia su amistad cn Carlos Ferrer, "El Calica", con quien realizaría su segundo viaje por América. El médico español exiliado González Aguilar que se radica en la misma ciudad, tiene tres hijos, Paco, Juan y Pepe con quienes también compartiránlos juegos infantiles y cursará luego el colegio secundario en la ciudad de Córdoba..
Los cuatro viajarán durante años en tren los 35 kilómetros que separan Alta Gracia de la escuela.
En el Colegio Nacional Deán Funes, Ernesto conocerá también a los hermanos Granado. El mayor de ellos, Alberto,viajará por América con Guevara y finalmente se radicará en Cuba donde ejercerá su profesión de bioquímico realizando estudios de química y biología. Tomas Granado que tenía la misma edad de Ernesto, lo acompañará como su fiel amigo durante toda la adolescencia.
Alfredo Distéfano: en Bogotá, Colombia, en la gira que realiza el Che junto a Alberto Granado, amenazados ya por la policía con la deportación, los jóvenes concurren a un encuentro de fútbol entre el Real Madrid y el Millonarios.
En esa ocasión Ernesto conoce a Alfredo Distéfano. Tita Infante: de todos sus amigos, con la que mantuvo una de las relaciones más entrañables y fluidas, fue con Tita Infante, alumna de la facultad de medicina de Buenos Aires, dos años mayor que él e integrante de la Juventud Comunista.
El Che mantuvo una permanente correspondencia con Tita, a la que trataba de usted y la que consideraba "su compañera de búsquedas intelectuales". Tita Infante, incapaz de resistir la ausencia de su entrañable amigo, se suicida nueve años después de la muerte del guerrillero argentino.
Ricardo Rojo: Ernesto Guevara conoce, en la Paz, Bolivia, en el transcurso de su segundo viaje por América
realizado en 1953 a Ricardo Rojo, un abogado argentino que huyó de la persecución del peronismo y con quien vivirá el espectáculo denigrante de la desinfección de campesinos con DDT en los pasillos del ministerio de Asuntos Agrarios de Bolivia, durante el gobierno de Paz Estensoro, líder del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Luego de la muerte de Guevara, Rojo escribirá un libro sobre su vida: "Mi amigo El Che".
Compañeros de lucha: la preparación de la invasión a Cuba, desarrollada en México le brindó al Che gran cantidad de fectos, que luego lo acompañaron durante gran parte de las campañas militares hasta La Habana. Algunos vieron el día del triunfo revolucionario, otros no llegaron más allá de la Maestra, El Escambray  o Santa Clara donde entregaron la vida en los combates contra los ejércitos batistianos.
Otros ni siquiera pudieron formar parte de la expedición, como Alberto Bayo, quien entrenó a los invasores en el manojo de las tácticas guerrilleras, que por lo avanzado de su edad y su gordura, a pesar de ofrecerse como voluntario, no tuvo más remedio que despedir al Granma el día de la partida y saludar desde tierra.
Bastaría citar una frase pronunciada por sus compañeros de lucha en las sierras de Cuba para medir el desprendimiento y el sentido de la amistad que distinguían a El Che. Crespo y Fajardo, aportaban, junto con Guevara  la comida que recibían para luego repartirla equitativamente. Sus compañeros de lucha aseguraron que "El Che lo compartía todo. -relata Crespo- si tenía un caramelo lo partía con una piedra en tres" y lo repartía.
En tiempos en que el Che en retirada de Uvero, cargando con sus heridos y escondido en un bohío con un ataque de asma que lo postra. Ernesto Guevara se encuentra con un hombre llamado David, que era capataz en una plantación de la zona.
A pesar del hambre, que se estaba quitando con la ingestión de un limón, ante el ofrecimiento de comida que le hace David, queso, mantequilla y galletas, el che responde que se lo lleve a los heridos que se encuentran en la casa.
Joel Iglesias perteneciente a la tropa comandada por el Che, combate en un camino cubano defendido por unos soldados gubernamentales.  Las balas lo alcanzan y cae gravemente herido. Guevara sale corriendo hasta donde estaba su amigo y lo carga sobre sus hombros llevándoselo contra todo riesgo para que su compañero sea atendido. 
Los guardias que tenían al che en el centro de sus miras no le dispararon al ver la valentía que este demostraba.
Al ser tomados prisioneros, esos mismos soldados declararon haber oído que alguien nombraba al que corría como el "Che" y no fueron capaces de dispararle.
Camilo Cienfuegos: Guevara mantuvo una fuerte amistad con Camilo Cienfuegos, basada sobre todo en el respeto y la admiración mutua. En una carta Camilo explica. "Che, hermano del alma. Recibí tu nota y veo que Fidel te ha puesto al frente de la escuela militar, mucho me alegra pues de ese modo podremos contar en el futuro con soldados de primera; cuando me dijeron que venías a hacernos el regalo de tu presencia, ni me agradó mucho, tú has desempeñado papel principal en esta contienda, si te necesitamos en esta etapa insurreccional más te necesita Cuba cuando la guerra termine, por lo tanto bien hace el gigante -refiriéndose a Fidel- en cuidarte. Mucho me gustaría estar siempre a tu lado, fuiste por mucho tiempo mi jefe y siempre lo seguirás siendo; gracias a ti, tengo la oportunidad de ser ahora más útil, haré lo indecible por no hacerte quedar mal. Tu eterno chicharrón".
El 29 de octubre de 1959, desaparece la avioneta Cessna que conducía a Camilo de Camagüey a Santa Clara.
Después de una búsqueda intensa de la que participa El Che activamente se dan por perdidas las esperanzas de encontrar vivo al cuadro histórico del 26 de julio. El Che pierde en esa oportunidad a uno de sus pocos amigos, quizás el más íntimo y querido. Al recordar el episodio Guevara expresa que a su amigo "Lo mató el enemigo, lo mató porquequería su muerte. Lo mató porque no hay aviones seguros, porque los pilotos no pueden adquirir toda la experiencia necesaria, porque sobrecargado de trabajo quería estar en pocas horas en La Habana...y lo mató su carácter.
Camilo no medía el peligro, lo utilizaba como una diversión, jugaba con él, lo toreaba, lo atraía y lo manejaba; en su mentalidad de guerrillero no pedía una nube detener o torcer una línea trazada"


Publicado por masseroli_team @ 21:34
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