Domingo, 07 de agosto de 2011

Fidel y el "Che" Guevara,  una relación compleja:

Sería difícil catalogar a Fidel Castro con respecto a la relación afectiva que este mantuvo con Guevara. Se conocieron cuando la significación de la palabra "compañero" valía más que cualquier otra clasificación que pudiera unir a las personas. La admiración que el argentino sintió por el líder cubano queda fuera de toda discusión para amigos y enemigos de Cuba. Se podría afirmar que una parte de Castro vivió permanentemente en el Che y que Fidel quedó profundamente marcado por la forma de ser del Che Guevara. Con Raúl Castro: el hermano de Fidel, el Che mantenía buenas relaciones, la idea de la construcción del socialismo cubano los ató de manera particular durante un largo período. De regreso a Cuba, después de su campaña en África, una seria discusión producto del discurso de Guevara en Argel donde el Che rompe con la Unión Soviética pondrá a los hombres en veredas opuestas.
Amigos e intelectuales: es innumerable la lista de personalidades que cruzaron destino con El Che durante su corta pero activa vida. Desde Eduardo Galeano, quien le reprochaba el abandono del fútbol por la práctica del béisbol, pasando por Ernesto Sábato con quien mantuvo correspondencia, hasta el maestro Najdorf con quien Guevara hizo tablas en una partida simultánea en La Habana.
Lo cierto es que de una u otra manera El Che mantuvo algún tipo de contacto con Sartre, Simone de Beauvoir, René Dumont, Charles Bettheim, John Garassi y C Wright Mills. Se entrevistará con el poeta argentino Juan Gelman y con el presidente Arturo Frondizi, primer mandatario de su país natal con quien se entrevistaría durante la conferencia de la OEA realizada en Punta del Este. De paso por Brasil, donde será condecorado y aclamado por el pueblo, Guevara se entrevistará con Janio Quadros.
En las oficinas del Banco Nacional de Cuba donde Guevara ha sentado su cuartel general, allí se dedicará por las noches a la lectura, recibirá a Pablo Neruda, que entabla relación con Guevara a través del poeta cubano Roberto Fernández Retamar.
En África: en el Continente Negro, Guevara también cosechará amigos. Agostinno Neto, fundador del Movimiento Popular de Liberación de Angola, Gamal Abdel Nasser,  Rais de la República Árabe unida, quien intentaría convencerlo de no ingresar en el Congo y Ahmed Ben Bella, con quien jefe guerrillero argentino construyó una relación verdadera de amistad, basada en una visión política compartida del mundo.
En los países del Este: del bloque socialista, Guevara recogerá muy pocos amigos y muchos conocidos. El Che confió de tal manera en Oleg Daroussenkov, que el argentino llegó a confesarle que le había propuesto casamiento a Hilda Gadea en un gesto de caballerosidad al conocer su embarazo y también porque había bebido demasiado en el momento de la proposición matrimonial.
Argentinos en Cuba: entre las personalidades argentinas que pasaron por Cuba, con quienes Guevara tuvo lazos de amistad combinados con una misma comprensión  política, se destacaron John W Cooke, Ricardo Masetti y Rodolfo Walsh.
De todas sus relaciones de amistad, la más fuerte, la que se podría considerar a la luz de la ligazón de afectos sinceros y profundos, es la que mantuvo con Camilo Cienfuergos, quien sin dudas estuvo a la cabeza de la lista del Che

LOS VIAJES

Los viajes de Ernesto Guevara pueden dividirse fácilmente en dos categorías: los que realiza movido por su espíritu aventurero, como su recorrida por gran parte del territorio argentino a bordo de una bicicleta a la que le había adosado un motor, o sus dos viajes por América Latina en compañía de Alberto Granado y, por otra parte, las giras que lleva a cabo como representante de la Revolución Cubana ante otros países u organismos internacionales

La Argentina en dos ruedas

En 1949, mientras cursaba su segundo año en la Facultad de Medicina de Buenos Aires, el joven Ernesto decide lanzarse a la aventura y recorrer las provincias Argentinas de Santa Fe, el norte de Córdoba y el este de Mendoza. Su ingenio le permite adaptar un motor de fabricación italiana marca "Cucciolo" a una bicicleta. Ernesto terminará recorriendo casi todo el norte del país y será noticia, por varios días, en una de las revistas deportivas más conocidas de la argentina de aquellos años, "El Gráfico". En cada escala escribía sus notas de viaje en un cuaderno.
En su paso por la provincia de Córdoba, después de un accidente de tránsito del que milagrosamente sale ileso, Ernesto hace amistad con un "linyera", quien lo convenció de tener oficio de peluquero y se ofreció a demostrárselo  practicándole un corte gratis. Nacería de este encuentro casual, el apodo de "Pelado" que su amigo Alberto Granado le pondrá al verlo con la cabeza rapada hasta las raíces cuando Ernesto lo visita en el leprosario en el que Granado trabajaba, en el pueblito del Chañar, en las afueras de la capital mediterránea Argentina.
Guevara pasa de Córdoba a la provincia de Santiago del Estero y luego la meta será Tucumán. El plan original se pierde a medida que Ernesto avanza y descubre los paisajes del interior argentino. Siempre hay algo más allá adonde debe llegar, algo nuevo que debe ser descubierto. Cruza La Rioja y visita Mendoza, llega hasta Salta, una de las provincias del noroeste, a más de 2.000 kilómetros de Buenos Aires y su familia.
En 1950, cansado de la situación económica que lo agobia, Ernesto busca trabajo en la marina mercante. Es contratado en los buques de bandera argentina "Anna G.", "Florentino Ameghino", y "General San Martín". En ellos hará travesías destacado como enfermero, desde Comodoro Rivadavia, en el sur argentino, hasta Trinidad y Tobago en el Caribe. También visitará, en cargueros y petroleros, las costas de Brasil y Venezuela. Mientras navega estudia las materias que luego rendirá, en su mayoría como libre, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Primer viaje por Latinoamérica

Cuando Ernesto Guevara pierde su trabajo en la marina mercante, viaja a Córdoba para visitar a su novia María del Carmen "Chichina" Ferreyra. De paso aprovecha para encontrarse con los hermanos Granado. En esa visita a la provincia mediterránea argentina, Ernesto planeará una de las aventuras que marcará definitivamente el perfil que tomará su vida. Junto con su amigo de la infancia Alberto Granado deciden recorrer cinco países sudamericanos montados en una motocicleta Norton de 500 centímetros cúbicos de cilindrada a la que llamaban "La Poderosa II". A fines de 1951 los jóvenes se lanzan a la cruzada.
Granado y Guevara salen de Córdoba hacia Buenos Aires donde se despedirán de los padres de Ernesto. Celia De la Serna le pide a Alberto que traiga al Che de vuelta sano y salvo, para que pueda terminar su carrera de médico. Un tercer tripulante se suma a la aventura. Se trata de un cachorro de perro de policía, al que el Che bautiza con el nombre de "Comeback" y que será el regalo de despedida que el joven le entregará a María del Carmen antes de su partida.
Que el Che le haya puesto "regreso" al presente que entregaría a su novia, indica su intención de regresar algún día. Pero es evidente que algo en él necesita, por algún llamado desconocido que no alcanza a comprender del todo, lanzarse a la aventura, conocer, probar su capacidad frente al asma, su resistencia, su respuesta ante las dificultades extremas. La próxima parada será Miramar, una playa en el litoral atlántico argentino, donde "Chichina" toma sus vacaciones. Ernesto quiere despedirse de la primera y quizás única mujer que realmente amó en su vida. La relación con "Chichina" está documentada por la mano del Che. Ninguna otra relación amorosa de Ernesto ha sido descrita y expresada con tanta claridad como la que él vivió con María del Carmen Ferreyra. Quizá las experiencias en combate, o las responsabilidades políticas que tuvo que asumir, o los cargos públicos que lo pondrían frente a los ojos de miles de personas, no se lo permitieron. Lo cierto es que Ernesto amó sin reservas a María del Carmen Ferreyra.
El joven Guevara pensaba quedarse sólo dos días en la ciudad balnearia y parte recién a la semana. Presiente que el final del noviazgo con "Chichina" está cercano, pero se resiste interiormente a la ruptura. De Miramar a Bahía Blanca y de allí a la cordillera. Pasan unos días en Bariloche, donde el Che recibe una carta de María del Carmen anunciándole la finalización de la relación. Ernesto queda conmovido por la noticia.
El 14 de febrero de 1952 los amigos cruzan la frontera con Chile. El asma no deja tranquilo a Ernesto que debe trabajar para pagar el cruce en barco hacia el país limítrofe. Del lado chileno, los jóvenes ponen rumbo a Osorno montados en su "Poderosa II" que ya comienza a darles dolores de cabeza. En Tenuco, Ernesto y Alberto sufren un accidente en el que "La Poderosa II" se parte al medio. Gastan todo el dinero que tenían en repararla.
Al llegar a Santiago, la motocicleta Norton se rinde y queda abandonada en medio de la soleada capital transandina. Sin dinero y agotados por el viaje, Ernesto Guevara y Alberto Granado se esconden en los baños del buque "San Antonio" que los transportará a Antofagasta. Son descubiertos y obligados a trabajar en la cocina hasta llegar al puerto de destino. En Arica, los jóvenes se despiden de Chile el 23 de marzo de 1952.
En Perú, los amigos caminan hacia la ciudad de Cuzco. Pasan la primera noche en la casa de un campesino que se apiada del cansancio de los jóvenes. A la mañana siguiente, en tren, camiones y autobuses ruinosos repletos de "cholos" continúan el viaje hacia la ciudad sagrada de los Incas. Los jóvenes argentinos descubren paso a paso la miseria y segregación racial a la que es sometido el campesinado peruano de los años cincuenta. Recorren el lago Titicaca y arriban, con los estómagos vacíos y las espaldas rotas, a la milenaria Machu Picchu. En su diario de viaje, Ernesto describe la zona arqueológica peruana con metáforas e imágenes que no repetirá en otros pasajes del escrito. Una realidad muy distinta espera a los amigos en el leprosario de Huambo. Allí conocerán el oprobio en el que viven los internados de aquel hospital miserable que se mantiene gracias a la ayuda de un grupo de vecinos. Camino al leprosario, al que arriban el 14 de abril de 1952, Ernesto sufre un ataque de asma que ni siquiera cuatro inyecciones de adrenalina pueden detener. En Lima, la capital del Perú, el médico Hugo Pesce les consigue alojamiento en el Guía, un centro de atención a leprosos, que es administrado por un grupo de monjas salesianas.
En Pucallpa, a bordo de una embarcación enclenque llamada "La Cenepa", Guevara y Granado comienzan la travesía por el Amazonas peruano. Los acompañará una chica que, según el diario de viaje del Che, comparte conversaciones y cama con los dos amigos. Llegan a San Pablo donde trabajarán unos días en otro leprosario. De allí, en una balsa de troncos con una choza clavada en su centro que construyen los enfermos del hospital, a la que llamarán "Mambo Tango", los jóvenes argentinos continuarán su viaje a través del gran río sudamericano. Navegan durante días disfrutando del exuberante paisaje de la selva. Guevara y Granado se quedan dormidos y derivan sin rumbo llevados por la corriente. Al despertar advierten que están en territorio brasileño. Cruzan el río hacia Colombia y toman contacto por casualidad con el gerente del Independiente Sporting de esa ciudad fronteriza. Los jóvenes son contratados como entrenadores del equipo. Más tarde el Che jugará como guardametas y Granado, al que los colombianos apodarán "Pedernerita", de delantero. Al poco tiempo, con el dinero que cobran por los servicios en el Sporting, parten hacia Bogotá.
La dictadura de Laureano Gómez había militarizado la capital colombiana. Guevara y Granado son detenidos por la policía que amenaza con deportarlos cuando Ernesto, con la intención de dibujar un mapa en la tierra, saca un cuchillo de entre sus ropas. El Che, lejos de aceptar el decomiso del cuchillo, reclama su devolución en varias oportunidades ante las autoridades policiales. Los problemas con los uniformados continúan y los amigos deciden abandonar el país. Colombia deja una mala impresión en los argentinos, que no comprenden la actitud policial, pero menos el comportamiento de la gente que les recomienda constantemente que no se metan en problemas con los cuidadores del orden.
Ernesto Guevara y Alberto Granado cruzan la frontera hacia Venezuela por el río Tachira. La falta de dinero no es el principal problema que deben afrontar, se suma el asma de Ernesto que lo acosa en forma permanente. Los jóvenes han discutido varias veces la posibilidad de que el Che regrese a Buenos Aires. Guevara decide intentar una conexión con un pariente que transporta mercancías entre la capital argentina y Caracas y que podría facilitar el regreso en avión. Granado, por su parte, consigue un puesto como médico en un leprosario de la capital. Si el Che no logra ser transportado, los dos amigos continuarán el viaje hacia México. Ernesto contacta a su tío y éste le facilita el regreso. El Che debe obtener la visa de entrada a los Estados Unidos, pues el avión en el que viajará, cargado con caballos, está obligado a hacer un día de escala en Miami. La escala se transforma en tres semanas de permanencia en territorio de los EE.UU. producto de un desperfecto en uno de los motores del aeroplano. Finalmente Ernesto Guevara aterriza en el aeropuerto argentino de Ezeiza, donde es recibido por sus familiares.
La experiencia acumulada en el viaje ha dejado profundas huellas en Ernesto. Desde su regreso a Buenos Aires comienza a interesarse más en política. Su diario de viaje termina con una frase que será premonitoria. El Che afirma: "Estaré por el pueblo (...) asaltaré las barricadas y trincheras, teñiré en sangre mis armas y, loco de furia, degollaré a cuanto vencido caiga en mis manos   El Che se lanza a una loca carrera contra el tiempo por la obtención de su  título de médico. El 11 de abril de 1953 lo consigue. Llega a rendir más de diez materias anuales para lograrlo. Viaja a Córdoba donde Ernesto Guevara se encuentra con María del Carmen Ferreyra, en la villa "La Malagueña" donde juega una última carta en el intento de permanecer junto a esa mujer que significó tanto en su vida; el joven Guevara repite su proposición matrimonial y es rechazado nuevamente. Ernesto toma la decisión de seguir viajando, aparte de su familia, ya no son muchas las cosas que lo atan a la Argentina.
 Guatemala en llamas

Un ataque de asma le da la bienvenida a Ernesto Guevara a su llegada a Guatemala, gobernada por el coronel nacionalista Jacobo Arbenz, de tendencia liberal. Corría 1954 y el presidente enfrentaba la presión incesante de los Estados Unidos, pero aun más, las acciones de prensa impulsadas por una de las corporaciones norteamericanas que poseía la mayor cantidad de tierras en el país, la United Fruit. Guevara igualaría las pretensiones políticas de Arbenz con las de Perón, tildándolos más tarde de populistas. Gracias a las recomendaciones de Hilda Gadea, una conocida de Rojo, Ernesto consigue alojamiento en una pensión de la calle Quinta, donde el joven Guevara conoce al agregado comercial de la embajada argentina Sánchez Toranso, que en un futuro no muy lejano jugaría un papel fundamental en la supervivencia del Che en ese país durante el golpe militar. A la misma pensión se mudan Ricardo Rojo y Gualo García.
Hilda Gadea, de origen peruano y militante del APRA, trabaja en el Instituto de Fomento a la Producción, un organismo del Estado guatemalteco que apoya económicamente a los pequeños productores agrarios. Hilda, futura esposa del Che, lleva en su sangre rastros indios. Es, en comparación con Chichina Ferreyra, primer amor de Guevara, la cara opuesta de la moneda. Esta mujer de baja estatura y ojos achinados está relacionada con la mayoría de los hombres importantes del exilio guatemalteco. Por su intermedio, Ernesto Guevara conocerá a personajes como Ñico López, participante de los acontecimientos que rodearon el 26 de julio en Cuba: el copamiento del cuartel del ejército batistiano llamado Moncada. A López le había tocado en suerte atacar un destacamento militar, el Bayamo. La habitación de Ernesto en la calle Quinta se convertirá en poco tiempo en una especie de consultorio al que acudirá gran parte del exilio cubano en Guatemala, donde el médico argentino brindará atención médica gratuita.
Guevara percibe en el aire político guatemalteco, que la posibilidad de un golpe militar fomentado por la compañía norteamericana United Fruit se hace cada día más factible, y elabora un plan de escape. Repasa las direcciones de los amigos radicados en México que trajo desde Buenos Aires. En la lista se encuentra la de Ulises Petit de Murat, un reconocido cineasta argentino radicado en ese país.
Ernesto parte hacia la frontera con El Salvador; la visa se le vence y su deseo de andar se acrecienta. Antes de partir le promete a Hilda que saldrá y volverá a ingresar al país para que le sellen nuevamente el pasaporte y así prolongar su estadía en Guatemala. En Honduras le niegan la visa para ingresar al país, y en unos días más el Che se encuentra nuevamente compartiendo tertulias con sus amigos exiliados en Guatemala. No consigue dónde vivir, pero sí un empleo como médico en el Centro de Maestros, adonde decide también mudarse para evitar los gastos que le ocasionaría el pago de una pensión. 
 
México: un hombre llamado Fidel

En el tren que lo conduce de Guatemala a México, en junio de 1954, Ernesto Guevara hace amistad con un joven que, como él, huye de la persecución militar guatemalteca: se trata de Julio Cáceres, más conocido como "El Patojo".
En México, después de varios meses de ganarse la vida en su nueva profesión de fotógrafo ambulante, el Che comienza a trabajar como médico en la sala de alergias del Hospital General de la populosa capital centroamericana. Allí se reencuentra con su antiguo amigo de origen cubano Ñico López. Este encuentro le permitirá a Ernesto conectarse con un grupo de cubanos exiliados.
Ernesto alquila un pequeño departamento en el que recibirá a la reciente deportada por las autoridades guatemaltecas Hilda Gadea. Al poco tiempo, el Che propondrá matrimonio a la joven peruana por segunda vez. Ella vuelve a contestarle que todavía no ha llegado el momento de tomar esa determinación. Ernesto parece enojarse ante la respuesta negativa y da por terminado su noviazgo con la joven.
Guevara descubre una nueva forma de ganarse la vida. El argentino radicado en México Alfonso Pérez Vizcaíno, al que encuentra por casualidad en un medio de transporte público, le ofrece trabajo como reportero gráfico; el Che acepta de inmediato

La credencial de la Agencia Latina

Comienza un período en el cual el joven médico argentino reflexiona sobre los pasos a seguir en el futuro. Al encontrarse solo, mantiene una fluida correspondencia con su gente en Buenos Aires, especialmente con Tita Infante, a la que sigue tratando de usted. Ernesto conserva aún los planes históricos de viajar a Europa y Asia, y agrega a la lista de proyectos el de visitar los Estados Unidos, que en este momento le quedan a un paso de frontera. Al poco tiempo ocurre la reconciliación con Hilda Gadea, quien se ha mudado con su amiga venezolana Lucía Velázquez a un departamento de la calle Pachuca. El Che comienza a visitarlas asiduamente. En Tepotzotlán, el 18 de agosto de 1955, se celebra el matrimonio Guevara-Gadea. Esta vez no hubo ofrecimientos de unión por parte del Che. Numerosos documentos indican que el joven decide casarse cuando su novia Hilda le informa sobre la futura llegada de su hijo. En tal sentido, Jorge G. Castañeda, en su libro "La vida en rojo, una biografía del Che Guevara", hace referencia al testimonio aportado en tal sentido por un funcionario soviético que entabló una profunda relación de amistad con el Che: " (...) Oleg Daroussenkov recuerda una conversación con Guevara en Murmansk, a principio de los años setenta. Al término de varios tragos de vodka para combatir el frío del Artico, el Che confesó que se había casado porque Hilda estaba esperando un hijo. "Se había tomado demasiados tequilas, lo cual lo condujo a un gesto absurdo de caballerosidad".
Guevara participa de las reuniones que los exiliados cubanos realizan periódicamente en la casa de María Antonia González; intercambia ideas con el grupo y escucha atentamente las experiencias de los isleños, que en su mayoría tienen el convencimiento de que la única forma de derrocar al dictador Batista es por la fuerza de las armas, y en su totalidad, que el líder destinado a dirigir esa lucha es un abogado que se encuentra preso en La Habana, el doctor Fidel Castro.
El argentino Ricardo Rojo, que había pasado un año en los Estados Unidos, visita por sorpresa al Che. Los amigos comienzan a participar activamente en los grupos de exiliados cubanos que se reúnen en el Edificio Imperial a comentar las noticias que llegan incesantemente de la patria de Martí. En Cuba se habla de amnistía. La posibilidad de que los detenidos que participaron en el asalto al Moncada sean liberados crece día a día. El 15 de mayo de 1955 Fidel Castro es puesto en libertad.
Ernesto toma contacto con Raúl Castro, hermano menor de Fidel que, liberado por la amnistía y perseguido nuevamente por la policía de Batista, se exilia en México. Raúl, al igual que su hermano, cumplía una larga condena por la responsabilidad que les tocaba en el intento de copamiento del cuartel Moncada.
Un hecho sustancial diferenciaba a los cubanos del resto de los exiliados que por aquel entonces vivían refugiados en México. Prevalecía, principalmente entre los jóvenes de los diferentes países latinoamericanos, una suerte de contagio ideológico de los sistemas que habían combatido y que los había llevado en definitiva al destierro. En general, tanto puertorriqueños como venezolanos, hondureños y peruanos, vivían enfrascados en ilusiones idealistas confiados en el triunfo espontáneo de los movimientos políticos de sus respectivos países, que los conduciría, un día cualquiera, a casa. En el caso particular de los cubanos y especialmente en los dirigentes que rodeaban a Raúl Castro, el Che encontró una sólida formación marxista y una experiencia militar que les había permitido, por lo menos, intentar un asalto armado a un cuartel militar.
El 8 de julio de 1955 Ernesto Guevara conoce a Fidel Castro en una reunión que el exilio cubano realiza en casa de María Antonia González. Fidel, que ya ha bautizado su organización con el nombre de Movimiento 26 de Julio en homenaje al intento de copamiento del Moncada, decide exiliarse para intentar la formación de un pequeño ejército con el que retornaría, en un futuro no muy lejano, a tierra cubana. El entonces prolijamente rasurado dirigente caribeño discute durante toda la noche con el Che. Este le informa sobre su experiencia en Guatemala y su visión sobre el fracaso del gobierno de Arbenz. Castro, por su parte, le da indicios vagos sobre sus planes de invasión.
En otra reunión que el médico argentino mantiene al poco tiempo con Fidel, de la que participó Hilda Gadea, Castro convence al joven argentino de sumarse a la expedición que intentará desembarcar en la isla. El Che, alentado por su propia mujer, decide emprender la aventura más peligrosa y excitante de su juventud: la invasión a Cuba, que cambiará el rumbo de su vida

Primer viaje diplomático

En junio de 1959, meses después de la victoria revolucionaria, el Che es enviado por Fidel a recorrer el mundo en busca de apoyos para la revolución. El 16 del mismo mes, Guevara se aloja en El Cairo, República Árabe Unida, a la espera de una entrevista concertada con el Ráis, Gamal Abdel Nasser, líder del nacionalismo árabe con el que discute los alcances de la reforma agraria llevada a cabo en ese país y con quien mantendrá una estrecha amistad a lo largo del tiempo. Posteriormente Guevara se trasladará a Damasco, el canal de Suez y Alejandría. El 1º de julio, el embajador cubano Ernesto Guevara arribará a la India, donde visitará la tumba de Gandhi y donde se entrevistará con Nehru. El día 12 el argentino nacionalizado cubano partirá hacia Birmania y luego la meta será Tailandia. El 15 parte hacia Japón donde visitará además de Tokio, Osaka e Hiroshima.
El 30 el Che ya se encuentra en Jakarta, Indonesia, donde es recibido por el entonces presidente Sukano. El comandante permanecerá dos días en Singapur, Malasia, desde donde partirá hacia Hong Kong donde el asma lo tumbará nuevamente. Recuperado, parte hacia Ceilán adonde arribará el 6 de agosto, el día 8 lo encontrará en tierras paquistaníes, en donde será recibido por el jefe de gobierno Ayub Khan. De Pakistán a Atenas y de allí a Yugoslavia. Sudán pasa apenas bajo los pies del Che que arriba a Roma el 27 de agosto donde visitará la Capilla Sixtina. De Madrid a Marruecos. Después de tres meses ausente de Cuba, el 10 de septiembre el Che Guevara pisa nuevamente suelo cubano

Las giras por los países socialistas

Previo paso por Checoslovaquia, el 22 octubre de 1960, donde el argentino negocia en entrevista con el premier Novotny un crédito por 20 millones de dólares y la instalación en Cuba de una industria checa destinada a la fabricación de tractores y camiones, la primera delegación oficial cubana a la URSS arriba a Moscú el día 29, encabezada por Ernesto Che Guevara. El médico argentino es acompañado por Héctor Rodríguez Llompart, Alberto Mora y Raúl Maldonado. La agenda de Guevara era reducida pero fundamental para la economía cubana. El primer punto consistía en colocar la cosecha de 3 millones de toneladas de azúcar prevista para 1961 en el bloque socialista. El segundo tema ligado a la fuga de intelectuales cubanos, consistía en solicitar especialistas soviéticos en materia económica y administrativa, en particular bancaria, ya que el proyecto primero del Che de nacionalizar la banca estaba planeado para fines del 60 y no se contaba con la apoyatura técnica especializada para llevarla a cabo. En el tercer punto, figuraba la negociación de la venta de combustible refinado en Cuba en el mercado internacional.
Las autoridades soviéticas programaron un itinerario turístico convencional para el Che. Evitaron deliberadamente que el comandante de la revolución cubana tomara contacto con la gente común, y por ende, con la realidad socio-política de la Rusia de los 60. Che visitó la casa museo de Lenin, el artísticamente decorado tren subterráneo de Moscú, el mausoleo de Lenin y Josef Stalin, la Plaza Roja e innumerables fábricas y talleres. Guevara participó de una representación del Ballet Bolshoi y asistió a dos funciones de la Orquesta Filarmónica de Moscú. El Che participa del desfile militar con motivo del aniversario de la revolución de octubre. Al subir al palco de honor, reservado sólo para jefes de estado, el guerrillero argentino es ovacionado por la multitud. En Leningrado, Guevara visita el acorazado Aurora, símbolo de la revolución de octubre.
En el orden político se entrevistó con Khruschev y Mikoyan. El Che se aleja de Rusia después de dos semanas, con una visión parcializada de la realidad de aquel país. No ha tomado contacto con el pueblo ruso y su realidad.
En China, donde el Che arribará el 17 de noviembre, se entrevistará con Zhou Enlai, quien le allanará el camino hasta el viejo e inteligente líder de la revolución Mao Zedong. En la entrevista, Guevara coloca un millón de toneladas de la producción azucarera de Cuba, lo que significó un gran alivio para el comandante cubano, ya que la Unión Soviética no aceptó la compra de más de 1.200.000 toneladas de los 3 millones que Guevara llevaba en su paquete de ventas. Junto a Lai, Guevara visita la Gran Sala del Pueblo. La visita del Che a la nación de Mao tornaba a su fin después de dos semanas de actividades. Guevara, quizá sensibilizado por la noticia recibida del nacimiento de su segunda hija, Aleida Guevara March, en Cuba, o por el préstamo de 60 millones de dólares obtenido en las conversaciones con Lai, le abre el corazón al proceso de transformación que se ha producido en China. Otra de las razones podría valorarse desde el punto de vista de que los servicios de inteligencia ingleses deducen como "... la misión de Guevara partió para Pekín decepcionada con los resultados prácticos de su visita a Moscú, a pesar del gran calor de su recibimiento público. Una fuente cercana a Khruschev informa que la política soviética consiste ahora en evitar cualquier acto que pudiera poner en tela de juicio las relaciones con la (próxima) administración Kennedy y que los cubanos han sido notificados de que deben evitar provocaciones indebidas... Los cubanos sufren una penuria en dólares... y la URSS no ha querido hacer nada que alivie dicha penuria. Tal vez Guevara haga otro esfuerzo a su regreso de China de obtener dólares en la URSS".
De regreso a la Unión Soviética donde formalizaría la firma de los acuerdos establecidos, Corea pasa rauda bajo los zapatos de Che quien se entrevista, el 3 de diciembre, con Kim II Sung. Antes de regresar a Cuba, el 8 del mismo mes, Che viajará a Berlín y regresará nuevamente a Moscú el 18, pero esta vez tampoco saldrá dinero de los bolsillos soviéticos que sumen a las aspiraciones de ayuda económica que el guerrillero lleva en la mente.
Castañeda, en su libro "La vida en rojo", analiza la impresión que quedó en el Che después de su visita por los países socialistas de la siguiente manera: "Sus apreciaciones sobre los países socialistas en general, si bien compartidas por millones de comunistas en el mundo, también contradecían las impresiones que muchos otros, anteriormente simpatizantes del socialismo real, comenzaban a formarse. El Che no parece estar engañando a los cubanos; cree lo que dice pero empieza a arrinconarse a sí mismo. La distancia entre sus creencias y la realidad es tal y su honradez intelectual tan profunda, que a la hora del desengaño, el desencanto será demoledor. Tanta honestidad al formular el balance conduciría necesariamente a la tragedia...".
En Berlín, convertido en un corredor de ventas cubano, el Che consigue colocar dulces producidos en la isla. En la ciudad de Alejandro Magno el médico argentino conocerá a la traductora de alemán de nacionalidad argentino-alemana Tamara Bunke Bider, quien lo acompañará en la aventura boliviana. La joven perderá la vida en la selva boliviana ametrallada por los "rangers".
El Che regresa a Cuba el 22 de diciembre. El 6 de enero comentará a través de la televisión cubana el resultado de su viaje y un resumen de la experiencia que le brindó su primer contacto con el mundo socialista.
 

La Reunión de la OEA en Punta del Este

En agosto de 1961, el ministro de Industria de Cuba, Ernesto Che Guevara, parte hacia Uruguay para participar como delegado de su país en la conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES), un organismo dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA). El mal tiempo hace que el avión que transportaba a Guevara hiciera una escala obligada en Río de Janeiro, Brasil. El día 5 Guevara pisa suelo uruguayo, donde es recibido por una multitud de alrededor de 10.000 personas que corean al unísono su nombre. En Punta del Este, el Che se alojará con la delegación cubana en el Hotel Playa.
Un día después, el 8 de agosto, el Che es recibido protocolarmente por el presidente uruguayo Eduardo Haedo. Ya en la primera exposición oral que el Che realiza ante la sesión plenaria del CIES, denuncia -como únicamente pudo haberlo hecho Guevara, en un tono directo y preciso- el carácter de enjuiciamiento, como único objetivo de la conferencia, contra los nuevos destinos emprendidos por Cuba. Para el Che, este objetivo de ataque a Cuba estaría encubierto bajo la fachada de los lenguajes de carácter técnico económico utilizados en las sesiones. Paso seguido, el revolucionario cubano-argentino denuncia abiertamente el intento del proyecto desarrollista de John F Kennedy, la llamada "Alianza para el Progreso", como un ardid que intentaba detener el avance revolucionario en América latina y como una agresión directa más, a la ya interminable lista de hechos violentos que tuvieron como blanco al pueblo cubano. El jefe guerrillero dedicó parte de su tiempo de alocución para dar ejemplos en el recinto donde se desarrollaba el encuentro sobre la agresión que Cuba había recibido de sus enemigos. Mencionó, entre otros, la invasión en Playa Girón, el intento de atentado contra Raúl Castro impulsado desde la base militar estadounidense en territorio cubano Guantánamo, el hundimiento del buque "Le Coubre" cargado con armamentos, amarrado en los puertos de La Habana, y los bombardeos en territorio cubano lanzados desde los aeropuertos ubicados en territorio norteamericano, guatemalteco y nicaragüense. El Che alza la voz en el recinto de la asamblea, convencido de antemano de que sus palabras no cambiarán las letras de los acuerdos ni las intenciones políticas de los representantes reunidos en aquel recinto de la ciudad balnearia uruguaya. El Che levanta su voz para que sus discursos fueran acogidos por los pueblos que aquellos delegados representaban. Ese era su objetivo, hacia allí dirigía las denuncias y su comprensión sobre lo que acontecía en el mundo.
Paco Ignacio Taibo II, en su libro "Ernesto Guevara, también conocido como el Che", reproduce la conferencia de prensa que el Che brindó a los periodistas destacados en Punta del Este. Aquella que Guevara comienza diciendo "pregunten lo que quieran, pero después escriban lo que conteste". Taibo relata: "Guevara pasa dos horas ante un bombardeo de preguntas, respondiendo con fortuna alterna un variado cuestionario que recorre:
Los presos de Girón y su destino: 'Ofrecimos cambiarlos por Albizu Campos o por tractores'".
La aeropiratería: 'Los estadounidenses se están quedando con los aviones que se desvían desde Cuba'.
Sus trabajos voluntarios en el corte de caña y carga de plátanos en los muelles: 'Es cierto lo que digo, no me mire con ese aire dubitativo'.
Las elecciones: 'Cuando el pueblo las pida en una asamblea popular'.
Racionamiento: Periodista peruano: 'Ultimamente se comenta que el racionamiento de 700 gramos a la semana es uno de los golpes más bajos que ha recibido el pueblo cubano'. Che: 'Yo no conozco ese racionamiento. Nosotros tuvimos que tomar algunas medidas respecto del consumo de carnes, que es infinitamente mayor per capita que el consumo de carnes en Perú, para distribuir equitativamente lo que hay. En los países como Perú el racionamiento se hace diferente, el que tiene dinero compra y el pobre indio se muere de hambre. ¿No cree usted esto así?'. Periodista peruano: 'Me parece que sí, pero hay una cosa... Che ¡Que no le oigan!'.
La nacionalización de las escuelas católicas: 'Ahora son simplemente escuelas'.
Los trotskistas: 'Resolvimos que no era prudente que siguiera el trotskismo llamando a la subversión'.
La iglesia: 'Un gobierno que no hace religión y que permite la libertad de cultos'.
'Listen Yankee', de Wright Mills: 'Hay desde nuestro punto de vista algunos errores, pero es un libro hecho con absoluta sinceridad'.
La posibilidad de nuevas revoluciones socialistas en América latina: 'Crecerán, simplemente, porque son el producto de las contradicciones entre un régimen social que ha llegado al fin de su existencia y el pueblo, que ha llegado al fin de su paciencia'.
Lo que come, bebe, si fuma y si le gustan las mujeres: 'Dejaría de ser hombre si no me gustaran las mujeres. Ahora, dejaría de ser revolucionario si yo dejara de cumplir uno solo de mis deberes y de mis deberes conyugales, porque me gustan las mujeres (...) Yo trabajo quizás 16, 18 horas diarias, duermo 6 horas, cuando puedo dormirlas (...) No tomo y sí fumo. No voy a ninguna diversión de ninguna clase y soy un convencido de que tengo una misión en el mundo, y que en aras de esa misión tengo que sacrificar el hogar (...) todos los placeres de la vida diaria'.
Su argentinidad: 'Tengo el sustrato cultural de la Argentina y me siento tan cubano como el que más'.
Sólo pierde los estribos una vez cuando un periodista argentino (Luis Pedro Bonavista) habla de su 'ex patria' y el Che, indignado, responde: 'Señor, tengo una patria mayor, mucho más grande, mucho más digna que la suya, porque es toda América, señor, y usted no conoce esa clase de patria'.
" Sus discursos -refiriéndose Taibo a los del Che- augurando el fracaso de la Alianza para el Progreso habrían de ser conocidos más tarde como 'la profecía del Che' ".
La conferencia de Punta del Este convierte al Che en uno de los referentes más importantes de la izquierda Latinoamericana. El surgimiento del Estado socialista cubano despertará con el tiempo una ola de violencia en aras de reproducir la experiencia cubana a lo largo y a lo ancho del continente americano

Visita secreta a Arturo Frondizi

Cuando en 1955 se produce el levantamiento militar encabezado por el general Lonardi que derroca al gobierno constitucional de Juan Perón en la Argentina, Ernesto Guevara se encuentra en México en plena planificación de la invasión a Cuba. Su amigo Ricardo Rojo lo visita en el Distrito Federal, donde el Che había fijado su residencia. Rojo, que se encontraba en el exilio a causa de su posición en contra del régimen peronista, invita al médico a regresar a la patria en su compañía. La respuesta de Ernesto es premonitoria. "Allá ¿qué hay? -refiriéndose a la Argentina-. Un Gobierno militar, por el momento tratando de rebajar el papel de la clase trabajadora en la dirección política del país. Imaginemos que ese gobierno se va, ayer ya se fue uno y que venga tu amigo Frondizi (...) ¿qué puede hacer? Un gobierno de buenas intenciones con pocos cambios de fondo".
El 18 de agosto de 1961, mientras el Che participaba de la Reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Punta del Este, Uruguay, el entonces presidente argentino Arturo Frondizi, después de varias gestiones desarrolladas en el más absoluto secreto, alquila un avión privado para que transporte a suelo argentino a Ernesto "Che" Guevara, quien ingresará a su patria por nacimiento, a través del aeropuerto internacional de Don Torcuato, ubicado a pocos kilómetros de Buenos Aires, Capital Federal de la Argentina, en el denominado Conurbano Bonaerense.
Una reducida comitiva le dará la bienvenida al comandante cubano-argentino, que luego será conducido a la residencia habitual de los presidentes argentinos situada en la localidad de Olivos. Las conversaciones entre el dirigente de la revolución cubana y el mandatario argentino serán breves pero de profundo significado político. Frondizi, fundador del desarrollismo en Argentina, pregunta al dirigente cubano sobre la visión que el país que representa tiene sobre las posibilidades de desarrollo en las sociedades pobres. Guevara expone su habitual punto de vista antinorteamericano negando la posibilidad de contar con la inversión estadounidense como salida económica, pues considera que, pase lo que pase, el país del Norte siempre se llevará la tajada más grande. El presidente Frondizi expresa en la reunión su preocupación por la dirección que está tomando la conducción política cubana hacia el socialismo, y declara al Che el temor reinante que predominaba en los ámbitos políticos internacionales sobre la posibilidad de que Cuba ingrese al Pacto de Varsovia. El Che responde claramente que el gobierno de su país, refiriéndose a Cuba, no impulsa esa posibilidad. El presidente argentino preguntó sin rodeos al Che sobre las probabilidades existentes de que un acto electoral tuviese lugar en la mayor de las Antillas, Guevara responde que esa posibilidad, en el futuro inmediato, era nula.
Mientras Guevara y Frondizi almorzaban carne asada argentina en la quinta presidencial de Olivos, las agencias noticiosas internacionales anunciaban en las teletipos la noticia de la reunión de los altos dirigentes. Se supone que la filtración de la información fue impulsada por el gobierno cubano, ya que a Frondizi no lo favorecería particularmente el descubrimiento de su entrevista con el mal visto en Washington, Ernesto Guevara. La filtración periodística le costó el puesto al canciller argentino Adolfo Mujica, que había negado rotundamente la posibilidad de una reunión entre los estadistas y, hecha pública la entrevista, debió presentar su renuncia. Guevara regresará a Punta del Este en horas de la tarde del 18 de agosto y reconocerá ante los periodistas su visita a Frondizi. El presidente argentino será derrocado por un golpe militar poco después.


Publicado por masseroli_team @ 21:05
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