Domingo, 07 de agosto de 2011

A Moscú, por los misiles

El Che es enviado por Castro a Moscú, a mediados de 1963, para que se encargue de la elaboración final del documento que permita el traslado de los misiles con cabezas nucleares a territorio cubano. Guevara llega a la URSS, en compañía de Emilio Aragonés y es recibido por Leonid Brezhnev, ya que el premier Nikita Khruschev se encontraba tomando unas vacaciones en Crimea. Che y Aragonés parten de inmediato hacia Yalta. El eje de la discusión de la entrevista entre el mandatario soviético y el delegado de la revolución cubana, se centra en una reflexión expuesta por el argentino, que consistía en su convencimiento de que el mantenimiento del secreto sobre las bases lanzamisiles en Cuba duraría un tiempo muy limitado. La conclusión a la que llegaba el médico argentino era que lo pertinente sería dar publicidad a la firma del acuerdo militar. Khruschev, que piensa sobre todo en las bases norteamericanas emplazadas en Turquía, se niega a hacer público el acuerdo. Ante la tozudez de Nikita, que acepta todas las enmiendas cubanas hechas al documento, pero se niega a publicitar el acuerdo, el Che y Aragonés aceptan la propuesta del silencio y regresan a Cuba.
Sus matrimonio          Los hijos

De las relaciones amorosas que Ernesto Guevara mantiene durante su vida, solo dos llegarán a ser significativas para él y ambas terminarán en matrimonio. El primero, luego de un accidentado noviazgo que tiene como escenarios a Guatemala y México, con la peruana Hilda Gadea; el segundo, con Aleida March, una combatiente cubana a quien conoce en la última etapa de la guerra revolucionaria contra el dictador Fulgencio Batista.

A las siete de la tarde del 15 de febrero del 1956, en México, nace Hilda Beatriz, hija del matrimonio Guevara-Gadea. La llegada de la niña pone un poco de tranquilidad en la ya desgastada relación de pareja de sus padres.
De gira por los países del Este, en momentos en que se preparaba a partir de Pekín a Moscú, el 17 de noviembre el Che recibirá la noticia del nacimiento de su segunda hija, Aleida Guevara March en La Habana, Cuba, donde nacerá el resto de sus hermanos.
El 20 de mayo de 1962, mientras se desempeñaba como ministro de Industrias de Cuba, nace su primer hijo varón, al que los Guevara llamarán Camilo, en homenaje al legendario amigo y compañero del Che en las campañas por las sierras, Camilo Cienfuegos, quien perdiera la vida trágicamente en un accidente aéreo.
El 14 de junio de 1963 nacerá Celia -el nombre elegido por el Che representa un claro homenaje y reconocimiento de Ernesto hacia su madre-, cuarto descendiente del Che y tercer hijo del matrimonio Guevara March.
El 19 de marzo de 1964, de su relación con Lidia Rosa López nace el único hijo extramatrimonial que se conoce del Che: Omar Pérez.
A comienzos de 1965. nace Ernesto, el último de sus hijos producto de su relación con Aleida March Torres.

Dirigente de la Revolución

En rigor de verdad, a Ernesto Guevara se lo puede considerar dirigente de la Revolución Cubana solo durante una etapa muy temprana luego de la toma del poder, el 1° de enero de 1959. Poco a poco, en muchos casos por diferencias políticas con Fidel Castro, irá quedando relegado a un segundo plano y llegará un momento en que renuncie a todos sus cargos e, incluso, a la ciudadanía cubana, para emprender nuevos proyectos de lucha revolucionaria, en primer lugar en el Congo y más tarde en Bolivia, donde encontrará la muerte. Sin embargo, durante ese breve período, impulsa importantes medidas, fundamentalmente en materia económica, que marcarán a fuego el proceso de construcción de la República Socialista

Guevara piensa en los campesinos

En mayo de 1959 comienza la radicalización del régimen castrista impulsada por Raúl Castro y Ernesto Guevara, que ya se ha declarado partidario de las ideas comunistas. De todas maneras, intentan convivir en el gobierno cubano tres fracciones bien diferenciadas ideológicamente: Guevara y el menor de los Castro inclinados decididamente hacia la izquierda, impulsando al PSP hacia los órganos de poder de Cuba; un sector que responde a la oligarquía terrateniente cubana, bien ubicada a la derecha; y un tercer sector, de orientación izquierda moderada, que forma parte del 26 de Julio, representado por dirigentes del "llano" como Franqui, Faustino, Marcelo Fernández y Oltuski, quienes desconfiaron históricamente de los comunistas, a los que consideraban sectarios y vacilantes. Todo este espectro dispar funcionaba gracias a la mano ejecutiva de Fidel, que sin una posición política declarada, contemporizaba, con una corrección asombrosa, a los diferentes sectores en beneficio de la construcción y el funcionamiento del gobierno de la revolución. El Che, sin todavía "función específica", se dedicará a planificar para los que él considera merecedores de los logros alcanzados en el duro proceso de la guerra: los campesinos de Cuba. De visita a El Pedrero, en la zona de Las Villas, Guevara impulsa, tratando de acelerar los acontecimientos, una "revuelta agraria radical" al más puro estilo zapatista. Además, encarga al Ejército la reconstrucción de las viviendas destruidas por el ejército batistiano en los tiempos de revueltas y represión. Días después de la arenga del Che en la provincia de Las Villas, el campesinado ocupa masivamente las tierras de la región. El tema pendiente en Cuba sigue siendo la reforma agraria, una de las promesas de los programas revolucionarios, una necesidad impostergable de la población rural, que describe un panorama económico medieval, con un 46% de Cuba en manos de 2 de cada 100 habitantes. Los 98 campesinos restantes dependían, de una u otra manera, de ese minúsculo porcentaje de acaudalados para sobrevivir.
El primer ministro cubano Miro Cardona, cansado de no poder gobernar, ya que Castro ejercía con su fuerza personal un doble gobierno encubierto, renuncia el 13 de febrero e impulsa -convencido seguramente por la avasallante personalidad del líder y, sobre todo, del respaldo popular con que éste cuenta- a Fidel como sucesor. El comandante en jefe de la revolución acepta el cargo y lo asume el mismo día. El 3 de marzo el gobierno interviene la Compañía de Teléfonos. Días más tarde los transportes metropolitanos. Se rebaja por ley el precio de los medicamentos y el 50% del precio de los alquileres; Castro impulsa lentamente el cambio, pero la reforma agraria todavía se hace esperar.
El 17 de mayo de 1959, después de largas discusiones entre los diferentes sectores de la sociedad cubana, Fidel reúne en la histórica La Plata de la Sierra Maestra al Gobierno Nacional en pleno, y a la plana mayor del Ejército Rebelde. El Proyecto de Reforma Agraria se presenta en sociedad. En un primer paso, y más como compulsa a la realidad social cubana, Castro opera con rigor sobre los grandes terratenientes arrebatándoles la tierra. El punto referido a la confiscación de las haciendas con más de 400 hectáreas sonó como un disparo más de las armas rebeldes entre los conservadores y como una delicada caricia hacia los latifundistas para la izquierda radicalizada. Prueba de ello es la ausencia del Che en el acto de presentación de la Reforma, quien calificará más tarde a la ley como "tímida... que no se aventura con lo más fundamental, como era la supresión de los latifundistas". Tampoco participará del acto el ministro de Agricultura de Cuba, Sori Marín, quien había elaborado una reforma suave y más conveniente en beneficios y derechos para los propietarios de grandes extensiones de tierras. Pero los más tocados en sus intereses, por el plan de Castro, serían los inversores norteamericanos.
La alianza política que gobierna Cuba está al borde de la ruptura. Los comunistas del PSP acusan a Fidel de estar llevando a cabo una purga de sus miembros en el gobierno, y los militantes de 26 de Julio, que mantienen una profunda desconfianza para con los miembros del PSP, les recuerdan en cada oportunidad que se les presenta, sobre la actitud acomodaticia y vacilante que esa organización, en su conjunto, mantuvo en tiempos de guerra. La desconfianza del 26 de Julio hacia los comunistas era histórica y frenaba el acercamiento entre las organizaciones que formaban parte del poder cubano.
Ernesto Guevara y Aleida March abandonan la residencia de Tarará en los primeros días de abril y se mudan a una casa en el barrio de Los Cocos, sobre la calle Rafael Cortes 45.119, donde también pernoctarán los integrantes de su escolta personal, entre ellos el inseparable Alberto Castellanos. El 22 de mayo, Guevara toma conocimiento de la sentencia favorable de divorcio que lo separa definitivamente de Hilda Gadea y el 2 de junio contrae matrimonio con su concubina Aleida March Torres.
Nuevos sectores productivos son golpeados por la vara de la revolución. Además de los ingenios azucareros, los propietarios de los más grandes molinos de azúcar y los ganaderos de Camagüey alzan sus voces de protesta en contra de la dirección que va tomando la economía de la isla. La respuesta de Fidel es directa, la intervención. Castro ha tocado el timbre de la puerta trasera de los Estados Unidos, pues entre las tierras intervenidas y confiscadas por el gobierno de la revolución, se encuentran los más poderosos de la isla, los "ranchos americanos". Seguramente el país del Norte, confiando en sus métodos de intervención, imagina a sus ciudadanos recuperando las tierras, como había sucedido con gran parte de los países latinoamericanos que intentaron, de una u otra manera, poner el rumbo económico nacional en beneficio de sus propios intereses. Con esa seguridad en los pronósticos, el gobierno de los Estados del Norte envía un tibia demanda diplomática al gobierno de La Habana, reclamando apenas y sin fuerza, la indemnización acorde con los valores de la confiscación efectuada a los ciudadanos de su país. Poco más tarde, Estados Unidos pondrá en marcha una verdadera campaña internacional en contra de las autoridades cubanas, que recibirá como respuesta, a cada reclamo norteamericano, una acción política en contra de los intereses del país del Norte en la isla, sea ésta verbal o material. A manera de ejemplo, ante la iniciación de la campaña de agresión verbal a Cuba, Fidel dispone la expulsión, el 11 de julio, de todos los representantes de los viejos partidos tradicionales ligados de alguna manera a los intereses de la derecha cubana, extendiendo la purga a su propia organización política, el Movimiento 26 de Julio. Quedarán fuera de carrera Mederos, Agramonte, Marín y Angel Fernández, que son reemplazados por los cuadros históricos de la Sierra, de tendencia izquierdista, Raúl Roa, Ruiz de Zárate, Miret y Pepín Naranjo. Paradójicamente, cuando la Cuba de Castro avanza lenta pero firmemente hacia la formación de un estado socialista, Fidel, que ve a Guevara demasiado inclinado hacia la izquierda y con su favoritismo obsesionado hacia los campesinos, lo separa de la actividad política.
 Guevara vuelve a escena

 Mientras el Che se encuentra de viaje representando a su país por adopción, en Cuba las cosas se ponen calientes. Una maniobra del presidente Urrutia es denunciada por Castro a través de la televisión. El barbudo jefe de la revolución señala al presidente como vocero del conservadurismo cubano que apoya las pretensiones de los latifundistas y hace mención a la imposibilidad de la coexistencia en el gobierno de un hombre que se asigna por decreto un sueldo de privilegio, como es el caso de Urrutia, y un revolucionario como él. Castro realiza una maniobra política calculada con micrómetro renunciando a su cargo como primer ministro. Como Fidel suponía, la sociedad cubana reacciona con una huelga general y una marcha campesina desde toda la Cuba rural hacia la capital en apoyo a su líder. Urrutia se ve obligado a abandonar su cargo debido a las presiones sociales y Castro, echándole más aceite al engranaje político cubano, impulsa el ascenso de Dorticós como nuevo presidente. El mandatario, en su primer acto de gobierno, rechaza la renuncia de Fidel y lo confirma en su cargo. Una batalla más ganada por el comandante en jefe, esta vez, cambió el fusil con mira telescópica por un arma de igual poder, la televisión.
Pero la contrarrevolución parece no descansar. El intento de frustrar las aspiraciones de Castro se regionaliza. Trujillo, en alianza con terratenientes cubanos apoyados por la CIA, que utiliza al desertor de la revolución Díaz Lanz exiliado en los EE.UU. para desestabilizar al gobierno de Cuba, han estado conspirando en el intento de dar un giro hacia la derecha en los destinos de la isla caribeña. Un cargamento con armas que parte de Santo Domingo es descubierto y requisado por miembros del II Frente. Al poco tiempo, el primer hostigamiento militar de la contrarrevolución se hace efectivo. Organizado por Díaz Lanz, un avión que parte de Miami descarga sus bombas en territorio cubano provocando varios heridos.
A partir de Octubre de 1959, cuando Guevara regresa de su primer viaje como embajador de la revolución por países en Africa, Medio Oriente, la India, Japón y Europa, Fidel saca al Che del ostracismo político al que lo había obligado por meses. El primer ministro cubano lo designa al frente de la jefatura de industrialización del recién creado Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA).
El nombramiento de Raúl Castro como ministro de las Fuerzas Armadas, que significa a las claras un paso dado hacia la izquierda por el régimen, provoca la renuncia de varios oficiales del Ejército Rebelde, entre los que se encuentra el influyente comandante Huber Matos, jefe de las tropas destinadas en Camagüey. Camilo Cienfuegos, por orden de Fidel, detiene a los sublevados. En La Habana se convoca a una reunión de ministros encabezada por Fidel para analizar la situación. Raúl Castro propone fusilar a los renunciantes inmediatamente, mientras que Oltuski, Faustino Pérez y Ray, adoptando una posición conjunta opinan que Matos no merece la muerte, pues con su actitud se ha alejado de la revolución pero no ha cometido ningún acto de traición. Fidel decide pedirles la renuncia a los tres ministros que defendieron a Matos y ordena el juicio del comandante de Camagüey. Oltuski permanecerá por un tiempo en su puesto a pedido del Che; Faustino Pérez y Ray abandonarán sus cargos en noviembre, siendo reemplazados por Martínez Sánchez y Osmani Cienfuegos.
El 29 de octubre de 1959, desaparece la avioneta Cessna que conducía a Camilo de Camagüey a Santa Clara. Después de una búsqueda intensa de la que participa activamente el Che, se dan por perdidas las esperanzas de encontrar vivo al cuadro histórico del 26 de Julio. El Che pierde en esa oportunidad a uno de sus pocos amigos, quizás el más íntimo y querido. 

Fidel usa la diplomacia, Guevara se radicaliza

 En su viaje a EE.UU. Fidel Castro se ha mostrado ante sus interlocutores como un dirigente de centro sin aparente definición política y en situación de estudio del cada vez más agudizado conflicto en estado de guerra fría entre el Este y el Oeste del mundo. Castro dejará flotando en el aire desconfiado de los despachos oficiales de Washington la sensación de que durante su mandato prevalecerá la prudencia a la hora de ejecutar sus actos de gobierno. Al mismo tiempo, en la isla, el barbudo jefe de la revolución ha ordenado a sus más allegados, entre ellos al Che, impulsar los cambios necesarios que signifiquen un avance cualitativo del proceso revolucionario.
Castro parece comprender el inevitable enfrentamiento que tarde o temprano se producirá entre Cuba y el vecino país del norte, pero necesita del tiempo suficiente como para organizar su frente interno. Con el manejo excepcional que Castro hace de la diplomacia, un discurso para cada situación, va triunfando en sus objetivos. Guevara, en cambio, parece carecer del don de negociar. Sus expresiones son directas, no oculta su antiamericanismo ni su predilección soviética. Provoca a los ganaderos latifundistas y a la clase media cubana en cada oportunidad que se le presenta; declara abiertamente el destino político final en el que quisiera ver emplazada a Cuba. Cuando Fidel decide viajar a los Estados Unidos a negociar, el Che se enoja y lo demuestra. Del mismo modo, Fidel se irrita cuando Guevara junto con Raúl Castro hacen el llamamiento a los campesinos para que éstos se apoderen de las tierras de los latifundistas. Las reacciones verbales de Castro no se hacen esperar. En su libro "La vida en rojo", Jorge Castañeda cita comentarios atribuidos a Fidel durante el tiempo que visitó EE.UU. y en los primeros días de su regreso a la isla. Castañeda relata que estos comentarios de Castro "deben haber herido al Che en algún recoveco de su sensibilidad. Desde enero circularon rumores de aseveraciones críticas o ácidas de Fidel hacia el Che. Lázaro Ascencio, un combatiente del Escambray que cenó con Fidel Castro en la ciudad de Cienfuegos en su marcha triunfal de Oriente a La Habana, recuerda un extraño comentario del líder máximo. Hablando del comandante norteamericano William Morgan -colega de Gutiérrez Menoyo y que sería fusilado más adelante- Fidel advirtió que debería largarse de Cuba. Ante el desacuerdo de Ascencio, arremetió contra el Che: 'Todos estos extranjeros son unos mercenarios. ¿Sabes lo que voy a hacer con el Che Guevara? Lo voy a mandar a Santo Domingo a ver si lo mata Trujillo. Y a mi hermano Raúl lo voy a enviar como ministro o diplomático o como embajador a Europa'. A tal punto corrió el rumor, que un periodista le preguntó al Che si 'es cierto que vas a encabezar una expedición para liberar Santo Domingo, y que vas a acabar con Trujillo'".
El periodista e informante de la CIA Jules Dubois testimonió al encargado de asuntos del Caribe y México del Departamento de Estado Norteamericano sobre sus conversaciones con personas íntimamente ligadas a Castro, que confirmaban la visión del líder cubano en el sentido de la existencia de un plan de infiltración comunista impulsado desde el destacamento militar La Cabaña, comandado por el Che. Las fuentes le aseguraron al periodista que Castro estaba dispuesto a detener ese avance de inmediato a través de la expulsión de Guevara del país asignándole el cargo de embajador. Castañeda continúa desarrollando su visión diciendo: "Aunque las apostillas de Castro fueran ficticias, algún dicho semejante sin duda habrá pronunciado. Probablemente se trataba de pruebas, de astucias de desinformación, de esas grandes maniobras de Fidel Castro para despistar y confundir, que le han permitido permanecer en el poder durante cuarenta años en circunstancias terriblemente adversas. El Che no podía ignorar este proceder de su amigo y jefe, pero tampoco desconocía la implacable frialdad del mismo en sus alianzas y lealtades. A lo largo de toda su residencia en el poder (...) Castro exhibirá simultáneamente una gran fidelidad a sus amigos mientras se encuentren fuera de la política real, y una insólita capacidad para darles la espalda a compañeros cercanos cuando los imperativos políticos así lo exijan (....). El Che -continúa Castañeda-... debía sospechar que quizás había algo de cierto en las versiones imperantes. Detrás de ellas imperaba una lógica típicamente fidelista. Prevalecía una aguda pugna por... el lado nacionalista del 26 de Julio y por el otro, Raúl Castro y el Che, que conformaban el ala pro comunista".
Sin duda, Fidel Castro estaba convencido de que un enfrentamiento frontal contra los Estados Unidos, antes de alcanzar las condiciones necesarias de defensa interna en Cuba, hubiese traído aparejada una derrota segura, en cualquiera de los terrenos que esa confrontación se hubiese desarrollado. Por eso, Fidel aparecía en tiempos de su viaje a los EE.UU. enfrentado públicamente a los comunistas. No se puede descartar tampoco, a la luz de los acontecimientos, que Fidel haya buscado apoyo del vecino gigante Estado norteño para sumarlo, a través de la diplomacia, al proyecto de desarrollo económico de Cuba.
La respuesta posterior y terminante del bloqueo económico asfixiante impuesto por los americanos, obligó al  líder cubano a buscar respaldo, para poder sobrevivir, en el extremo oriental de la pugna ideológica y política existente en el mundo de los primeros años de la revolución cubana: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Castro habrá intentado en su visita a los EE.UU. impulsar una convivencia aceptable para los dos países partiendo de la base de concesiones mutuas. Este intento culminaría con la decisión unilateral del bloqueo estadounidense que obligará, a la mayor de las Antillas, a sumarse a la hermandad del Este, única salida aceptable para la supervivencia de Cuba como nación.
Poco recibirían Castro y el Che de sus nuevos aliados ideológicos, a los que habían solicitado tractores e industrias sustitutivas que rompieran la monotonía de la producción del monocultivo de la caña de azúcar. El pueblo cubano recibe malas maquinarias que producen pésimos productos, y una deuda política y económica que resultaría en extremo costosa para los habitantes del futuro primer país socialista de América.
 

El trabajo voluntario

El 23 de noviembre de 1959, en la Ciudad Escolar "Camilo Cienfuegos", en el Caney de Las Mercedes, provincia de Oriente, impulsado políticamente por el Che Guevara, se lanza el plan de trabajo voluntario en Cuba. El argentino, incansable en sus actividades, viaja en avión todos los domingos para sumarse a la construcción de la escuela que llevaría el nombre de su entrañable amigo y compañero de luchas. Más tarde, el todavía director del Banco Nacional de Cuba, participará regularmente como voluntario en las zafras, consiguiendo con el tiempo, el primer lugar en cantidad de horas trabajo voluntarias ofrecidas a la revolución. El Che participará además, con la misma entrega gratuita, en la producción de la industria textil y en los muelles cubanos, se dedicará a la descarga de las mercancías almacenadas en las bodegas de los buques. El Che vuelve a ejemplificar con su labor personal. La sociedad cubana en general responde al llamado del trabajo voluntario. Prueba es el intento de superar en 1970 los 10 millones de toneladas de caña de azúcar.
Pero Guevara no incitaba al trabajo voluntario con un fin estrictamente económico, su pensamiento primero como presidente del Banco Nacional de Cuba fue el intentar ubicar la importancia de lo humano sobre cualquier tipo de relación mercantilista. El Che consideraba al trabajo como una forma de valorización personal, y al trabajo voluntario como una valorización de la sociedad en la que se vive.
Campos de trabajo

Creado por el Che en 1960 con la denominación de "campo de trabajo", a Guanahacabibes se enviaba a los disidentes políticos y a los homosexuales para que éstos se recuperaran de sus "dolencias". El Che reflexiona con el tiempo sobre su nefasta creación asegurando que "...a Guanahacabibes no se envía sino en casos dudosos a la gente que debiera ir a la cárcel. Yo creo que la gente que debe ir a la cárcel debe ir a la cárcel de todas maneras. Así sea un militante viejo, así sea quien sea, debe ir a la cárcel. A Guanahacabibes se manda a la gente que no debe ir a la cárcel, la gente que ha cometido fallas a la moral revolucionaria de mayor o de menor grado con sanciones simultáneas de privación del puesto y en otros casos no de esas sanciones sino como un tipo de reeducación mediante el trabajo. Es trabajo duro, no trabajo bestial, más bien las condiciones del trabajo son duras y tampoco condiciones bestiales".
Paralelo al proceso de estatización de la economía que coincide en el tiempo con la generación de acuerdo alcanzado con la Unión Soviética, en Cuba se produce un recorte de la libertad de prensa que va tomando forma con el cierre de periódicos y la confiscación de las principales radios del país que pasan a ser propiedad del Estado cubano. Se produce una verdadera radicalización de tendencias políticas en pro y en contra de los cambios impuestos por el régimen castrista. Comienza una metódica fuga de cerebros. La mayoría intelectual elige el exilio voluntario. En el terreno político, la estructura del 26 de Julio se parte en dos. Una fracción apoya sin condiciones a Castro que es su ala izquierda, el resto, reformista, se une a los conservadores que conspiran con la CIA para intentar derrocar al gobierno. Estos sectores ya han puesto en marcha los preparativos de hostigamiento que culminarán con el intento de desembarco en Playa Girón
 
Primeros cargos públicos

Los primeros cargos públicos que Guevara desempeña después del triunfo de la revolución, fueron variados y de distinto orden institucional. Se desempeñó como jefe de Departamento de Instrucción de las Fuerzas Armadas -organismo encargado de diagramar el perfil definitivo del Ejército Rebelde-, lo que le otorgaba por añadidura la responsabilidad de la banda militar; el departamento de cine y las secciones de artes plásticas. Se lo nombra responsable de la publicación de "Verde Olivo" (órgano de prensa del Ejército Rebelde) y es destinado como jefe militar de la guarnición de La Cabaña. A partir de octubre de 1959, de regreso de su primer viaje como embajador de la revolución por varios países en Africa, Medio Oriente, la India, Japón y Europa, Fidel saca al Che del ostracismo político al que lo ha obligado por meses. El primer ministro cubano lo designa al frente de la jefatura de industrialización del recién creado Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), en el que el Che oficiará como coordinador de las actividades de un grupo de industrias y talleres pequeños, embriones de lo que intentaría ser la futura industria nacional de Cuba. Colaborarían con Guevara los economistas de tendencia comunista de nacionalidad chilena Jaime Barrios, Raúl Maldonado y Carlos Romeo. Por el lado cubano, además del "Patojo" y Orlando Borrego Díaz, Manresa, con quien Guevara se vincula en La Cabaña, actuaría como su secretario.
Guevara parece haber encontrado su lugar en la paz de la revolución. Reorganizaría la industria nacional, donde funcionaría una escuela de administración de empresas y ubicaría al frente de éstas, a personas consideradas honestas por la sociedad cubana y en las que el gobierno de la revolución pudiera confiar. Agotados los especialistas con formación profesional, Guevara acude a la base sindical que participó de la resistencia contra Batista, entre ellos, en gran número, los que pertenecían al comunista PSP.
En su nueva obligación revolucionaria al frente de la dirección de Industria dependiente del INRA, Guevara reconoció la posibilidad de manejar un espacio de poder político capaz de impulsar un cambio profundo en la orientación económica general de Cuba. La dirección del INRA caería en manos de Núñez Jiménez, quien combatiera junto a Guevara en la toma de Santa Clara. La idea central del Che: quitarles el poder político a los latifundistas ganaderos restringiéndolos en su poder económico, comienza a ver la luz en torno de la jefatura de industrialización, que cuenta con un médico rosarino como director.
La producción azucarera había crecido de manera notable en los últimos años y se mantenía en ascenso en tiempos de la revolución. Pero la población, por su lado, casi se había duplicado entre 1955 y 1959. El 40% de los ingresos por exportaciones estaban de una u otra manera ligados a la producción de la caña de azúcar, ya que este producto representaba el 80% de las ventas cubanas al exterior. Mientras que la pequeña industria de la isla necesitaba de materias primas que eran obtenidas en el extranjero, generando conflictos en la balanza comercial. Guevara hereda, además, al asumir sus nuevas funciones, un ejército de desocupados que roza las 700 mil personas, que no le permitirá una reconvención de la economía que implique despidos.
Si bien en el terreno militar la revolución encabezada por Castro había vencido, las bases del sistema económico semicolonial a las que estaba sometido el campo y la dependencia industrial cubana a los intereses extranjeros perduraba. El Proyecto de Reforma Agraria del 17 de mayo de 1959, que entra en vigencia después del viaje que Fidel Castro realiza por Estados Unidos, Brasil, Uruguay y Argentina, expropiaba las grandes extensiones de tierra, pero no resuelve el grave problema de atraso tecnológico y dependencia en el que vivía la sociedad cubana. Si los esfuerzos por derrocar al dictador habían sido extremos, el desafío de la construcción de la sociedad que el Che imaginaba campesina y obrera, le demandaría más horas de desvelo, planificaciones y una voluntad solamente comparable con la demostrada en las prolongadas marchas por la ciénaga y la sierra.
La conjura interna de los terratenientes ganaderos nacionales aliados a los políticos de la derecha cubana no es el mayor de los problemas que debía enfrentar la Cuba castrista post revolucionaria que encuentra al Che al frente de la organización y promoción de la industria. Tampoco lo era el asedio americano expresado ya en su primera medida de castigo a la Reforma Agraria que se apodera de los "ranchos" gigantes de los ciudadanos de ese país y los pone en manos del Estado y el campesinado cubano: la caída de las acciones azucareras que se produce en la Bolsa de Valores norteamericana. El peor de los problemas de la Cuba de 1959 es el atraso y el analfabetismo, la carencia de estructuras productivas sustitutivas del monocultivo de la caña de azúcar, la falta de diversificación en la producción de bienes y servicios, la desocupación y el sueldo miserables de los asalariados del campo y las ciudades, la carencia de estructuras hospitalarias y la falta de proyectos educativos que contemplen las necesidades de avance y reclamos de la sociedad cubana de los comienzos de la era castrista

Presidente del Banco Nacional de Cuba

El Che recibe dos mensajes pesados al asumir, el 27 de noviembre de 1959, la responsabilidad de administrar los fondos económicos de los cubanos y emitir la moneda de la república al frente del Banco Nacional de Cuba. Por un lado, desde la embajada norteamericana en La Habana, por medio de su embajador, que después de encabritarse recordando las promesas que Castro había hecho en su visita a Washington, promovió ante el gobierno cubano varios nombres de técnicos en materia económica como posibles reemplazos inmediatos del mal visto izquierdista argentino, y por el otro, Guevara reconoció la adhesión incondicional de los cuadros del ala izquierda del 26 de Julio, que iban intuyendo con inquietud, que la distancia creciente con los EE.UU., más temprano que tarde, entraría en conflicto con los planes sociales impulsados por el gobierno de La Habana.
Guevara no era un experto en economía ni nada que se le parezca. Arrastraba sí, los conocimientos que pudo recoger desde la dirección de Industrias y la experiencia obtenida en su primera misión diplomática comercial que le abrió un abanico de posibilidades en el sentido de la forma de comercialización y producción relativos al desarrollo tecnológico. Sin olvidar los pocos cursos que intentó para ensanchar sus conocimientos en materia económica.
Llama poderosamente la atención que un hombre de formación médica, sin estudios suficientes como para comprender y manejar el funcionamiento macroeconómico de un país, haya sido designado en semejante puesto de responsabilidad a nivel nacional. El porqué habría que buscarlo en la lista de posibles candidatos que en ese momento estaban a la mano de Fidel para cubrir el puesto y que, además, esos hombres estuvieran dispuestos a desarrollar una política económica acorde con el grado de cambio que la isla y Fidel estaban dispuestos a realizar. Los economistas pragmáticos tradicionales habían sido descartados -o se habían autodescartado- según el proceso se iba separando de las tendencias económicas de libre mercado. Entre sus hombres de confianza, Castro contaba con su hermano Raúl que, designado como responsable de la defensa nacional, quedaba fuera de carrera, y Guevara, que después de la desaparición de Cienfuegos, despuntaba como el personaje más prestigioso del desarrollo revolucionario cubano. La elección para Fidel fue simple teniendo en cuenta la definición ideológica en los rumbos económicos que Castro pretendía seguir, y la presión de los actores que participaban de la actividad económica cotidiana, que necesitaban de reglas que orientaran los mecanismos de producción y comercialización de la mayor de las Antillas.
Felipe Pozos y Justo Carrillo, presidente y vicepresidente respectivamente del Banco Nacional, habían dirigido los destinos de la entidad financiera en la etapa anterior al estallido revolucionario siendo luego confirmados en sus puestos en tiempos de Fidel, gracias a los conocimientos demostrados en relación con el desempeño de sus funciones. Pero la escuela económica de los prestigiosos directores pasó a ser un obstáculo -alejada Cuba del funcionamiento de libre empresa- a la hora de impulsar los cambios revolucionarios que el nuevo gobierno pretendía.
El temor norteamericano, con respecto a la filiación ideológica de Guevara, no era exagerado. En abril del mismo año, el Che había participado del programa "Telemundo pregunta", transmitido por la televisión cubana. El punto saliente de la entrevista fue el que hizo pública su voluntad de alcanzar una alianza con el comunista PSP, que puso en alerta a los EE.UU. y a los grupos conservadores cubanos. Un comentario que partió de la embajada del país del Norte de América, conocidas las declaraciones del jefe guerrillero puntualiza: "(...)El Che Guevara y Raúl Castro, debido a su orientación política, su popularidad y el control que ejercen sobre las fuerzas armadas, representan el peligro más importante de infiltración comunista dentro del gobierno actual".
Además de las actividades que Guevara comienza a desarrollar como flamante director general del banco más importante de Cuba, por lo que además se ve obligado a tomar clases de matemática y economía, participa, ahora a medias, de la actividad en la dirección de Industrias de donde muda a Raúl Maldonado, Jaime Barrios y el economista Javier Vilaseca -integrante de la delegación que Guevara se llevó de Cuba cuando emprendió su gira como embajador de la revolución-, para sumarlos a las tareas bancarias y comienza a participar de lo que sería su pasatiempo predilecto en los años de la paz revolucionaria: el trabajo voluntario. Esta vez el Che lo realizará colaborando en la construcción de escuelas.
Quizás la primera decisión que adoptó Guevara como director del Banco Nacional de Cuba fue una que no hizo pública, consistente en el rechazo a los sueldos acumulados de todos los cargos que desempeñaba. Guevara acepta cobrar sólo el que más le interesaba vocacionalmente, el de comandante del Ejército Rebelde, que consistía en 440 pesos cubanos, de los cuales 100 destinaba a la manutención de su hija Hildita, 50 apartados para el pago de los alquileres, y 50 desaparecían inmediatamente del bolsillo del jefe guerrillero para pagar un crédito que le permitió el acceso a un automóvil usado.
El primer día en funciones, Guevara toma las primeras medidas tendientes a garantizar una eficaz protección sobre las reservas monetarias. Dicta un control sobre las licencias de importación y operaciones de financiamiento amortizadas con moneda extranjera. Desde el sillón más importante del Banco Nacional de Cuba, Guevara sigue pensando en sus guajiros. Cuanto más conoce sobre los arreglos fraudulentos efectuados en el pasado batistiano y la corrupción que significaban los préstamos otorgados en esas épocas, más apoya económicamente a los campesinos y su Reforma Agraria.
Fue habitual, desde el comienzo de la gestión que el Che desempeñó en la institución crediticia, la presencia de los pelilargos vestidos de verde olivo, tenientes Hermes Peña, José Argudín, el legendario Alberto Castellanos, Harry Villegas y Leonardo Tamayo, miembros permanentes de la escolta personal de Guevara, que de alguna manera intimidaban a los veteranos funcionarios administrativos del Banco aliados a las viejas costumbres del funcionamiento burocrático, quienes parecían molestarse bastante al tener que compartir las horas de trabajo con aquellos miembros del Ejército Rebelde que portaban sus innegables caras campesinas y, también, poderosas armas automáticas.
La designación de Guevara, un extranjero prosoviético y heroico combatiente de la sierra al frente del Banco Nacional de Cuba, adopta la forma de un mensaje abierto y directo de Castro a Washington. La inclinación política del Che entorna un poco más las puertas de la cooperación norteamericano-cubana.
Guevara recibe el Banco Nacional como una institución regida por el sistema capitalista dentro de una economía de mercado erosionada por la corrupción y el favoritismo en el otorgamiento de créditos. El Che aporta al Banco un escaso conocimiento sobre macroeconomía y una visión particularmente idealista sobre la función que debe desempeñar el dinero en las sociedades humanas. El dinero para el Che debía ocupar un lugar secundario en el complejo accionar de las relaciones entre las personas. La meta principal que se fijó Guevara como director del Banco fue el intento de transformar la mecánica de la economía que funcionaba hasta entonces en la isla, consistente en la aplicación de una política "embudo" que desviaba la mayoría de los fondos, producto del esfuerzo colectivo, en beneficio de unos pocos actores económicos nacionales y extranjeros, especialmente activos en las zonas rurales, otorgándoles la posibilidad de acumular cada vez más riquezas, para convertir esa realidad económica en una suerte de economía de producción planificada ,cuyo producto se redistribuiría a la mayoría del pueblo, por lo que el dinero pasaría a ser, acumulado por el Estado y distribuido equitativamente, un actor secundario que no condicionaría la actividad humana en todas sus variantes. El trabajo, según el concepto guevarista, de allí el impulso que el Che dio al trabajo voluntario, "... no debe mirarse por la importancia económica que signifique en el día de hoy para el Estado; el trabajo voluntario fundamentalmente es el factor que desarrolla la conciencia de los trabajadores más que cualquier otro". Para Guevara, el trabajo era la actividad humana que engrandecía y dignificaba la existencia, se ganara o no dinero con su desarrollo. Duro sería el golpe del argentino al intentar llevar adelante sus ideales en un mundo que funcionaba con tan distintos conceptos en materia de filosofía económica, no solo en los países considerados capitalistas sino también en los de formación socialista, los cuales pondrían porcentajes de renta bancaria a la solidaridad económica prestada. El Che se indignará, cuando en su visita a China se entera de la devolución obligatoria de los préstamos otorgados por la Unión Soviética a la patria de Zedong, cuando éste tuvo que enfrentar la agresión militar japonesa. El Che pensaba que si el Estado cubano lograba acaparar el control de los procesos económicos y centralizaba los fondos en sus arcas para administrar las ganancias nacionales correctamente y en equitativa distribución, se podría poner fin a lo que el socialismo ortodoxo llamó "la explotación del hombre por el hombre".
La estrategia primera del flamante presidente de la entidad financiera más grande de Cuba fue, entonces, la de planificar la nacionalización de la banca, que impediría en la práctica, la fuga de capitales al extranjero. Mientras "El Diario de la Marina", de tendencia conservadora, se quejaba de la políticas estatistas emprendidas por el Che, desde el influyente "Wall Street Journal" estadounidense, se alertaba sobre la posibilidad, si la afluencia de capitales desde Norteamérica no llegaba a Cuba, el pequeño país caribeño se vería obligado a recurrir a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas para intentar obtener fondos que alienten su economía. El diario americano acertó en las predicciones. Como un anticipo a la futura política de alianzas que impulsaría Cuba, Guevara comienza, mientras se dedica a resolver problemas financieros acumulados en pilas de carpetas sobre su escritorio, a tomar clases de ruso.
Por motivos de seguridad, el nuevo cargo del Che lo obliga a mudarse varias veces. Primero lo hará a una casa ubicada en Ciudad Libertad y luego pernoctará en la calle 18, número 710, en el barrio de Miramar.
En el desempeño de sus funciones como presidente del Banco Nacional de Cuba, Guevara impone su particular visión de la responsabilidad en el trabajo y lucha desde un primer momento contra la práctica distorsionada y costosa de la burocracia. Se trata con el personal subalterno como si fuesen compañeros de escritorio, pero por otro lado, implanta el cumplimiento estricto de las tareas administrativas y la responsabilidad absoluta en el trabajo, como las reglas primeras del funcionamiento institucional. El Che ejemplifica con su propia conducta. Comienza sus actividades por la mañana y se retira de la institución de madrugada. Rompe con las normas de protocolo y tradición histórica del Banco al imponer en todas las nominaciones del papel moneda cubano, en el lugar destacado para la firma de su presidente, el conocido seudónimo "Che", impulsando, desde su puesto jerárquico, una escala de valores éticos y humanos que con el tiempo prenderían con fuerza en el cuerpo social de Cuba.
En lo específicamente técnico, Guevara, producto de su poca pericia en materia económica y su visión idealista de la economía, se desvela en la búsqueda de una fórmula que permita sustituir la función del dólar como medio de pago internacional de mercancías y servicios. Guevara comprende que el camino hacia la cooperación con la URSS pasa por la monopolización del comercio exterior en manos del Estado cubano. Su proyecto es convertir al Banco bajo su dirección en una institución financiera dedicada a las operaciones con el exterior. Además, el Che dedicará gran cantidad de su tiempo a la búsqueda de una salida a la crisis industrial que vivía el país, ya que consideraba la solución de este problema como fundamental para el desarrollo y fortalecimiento de la economía cubana. Sin un plan ambicioso de industrialización y tecnificación de los procesos productivos, la economía cubana continuaría siendo dependiente y mediocre.
El Che comete graves errores al frente del Banco. Desestimando las recomendaciones de Ernesto Betancourt, subdirector del Banco Nacional de Cuba, quien le aconseja sobre lo desafortunado que sería el retiro de la isla del Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que de los 70 millones que Cuba tenía como reservas en el tesoro, debería entregar 25 al contado en concepto de pago de créditos acordados por el FMI, el habitual temperamento guerrero de Guevara responde con un "... nos vamos a retirar del Fondo Monetario eventualmente porque nos vamos a unir con la Unión Soviética, que está 25 años por delante de los Estados Unidos". Betancourt presenta su renuncia a las tres semanas de haber asumido el comandante como presidente del Banco y es seguido por una procesión de empleados del instituto financiero que ven con poco agrado las políticas que impulsa el Che Guevara. El Banco se queda virtualmente sin técnicos.
Después de una gira de dos meses por los países socialistas, el 22 de diciembre Guevara regresa a Cuba. La tensión con los EE.UU. es extrema. El 3 de enero el gobierno norteamericano decide romper relaciones diplomáticas con la isla. La mayoría de los países latinoamericanos acompañan la decisión de la poderosa nación del Norte. Con la ascensión de John F. Kennedy a la presidencia de los Estados Unidos, que tiene lugar el 20 de enero de 1961, el Che será trasladado a Pinar del Río para comandar las fuerzas del Ejército Rebelde destinadas en la región. En Playa Girón conocida también con el nombre de Bahía de Cochinos, en unos meses, el pequeño ejército de Castro y una enorme milicia armada por la URSS, derrotará las pretensiones de invasión impulsadas por los cubanos exiliados en la Florida, apoyados económicamente por Kennedy.
El 21 de febrero de 1961, el hasta entonces director del Banco Nacional es designado como ministro de Industrias. El Che permanecerá como responsable de la cartera de Industrias hasta mediados de 1965. El tránsito del Che por el banco central había durado catorce meses. Durante el tiempo que duró su designación, Guevara nacionalizó las refinerías de petróleo e inició los contactos necesarios y trascendentes como para que Cuba comenzara su colaboración económica con el bloque socialista

 

 


Publicado por masseroli_team @ 20:59
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