Domingo, 07 de agosto de 2011

El Che y el Bloque Oriental

  El 1º de octubre de 1959, una delegación del Ministerio de Relaciones Exteriores de la URSS, que viaja bajo la fachada de un team periodístico, encabezada por el admirador número uno de la revolución cubana en la unión socialista, Alexander Alexieiev, es recibido en La Habana por Antonio Núñez Jiménez. El Che prepara el encuentro del dirigente soviético con Fidel Castro para el día 16. En la reunión se elabora un plan para que el viceprimer ministro Anastas Mikoyan visite Cuba bajo la cobertura de una exposición industrial que la patria de Lenin produciría en México y luego sería trasladada a Cuba para su exhibición. La apertura de la feria industrial soviética en La Habana se fija para el 3 de febrero de 1960. A la misma, como estaba programado, acudió Mikoyan, que llega a la ciudad capital de Cuba escoltado por el agente de la KGB Nikolai Leonov, quien relataría con el paso del tiempo las verdaderas intenciones de la visita soviética a La Habana, que dio forma a los pactos de cooperación soviético-cubana que marcarían por más de cuarenta años los rumbos económicos y políticos de la pequeña isla del Caribe.
Leonov -que auspició de intérprete en la reunión- recuerda que la entrevista entre Fidel y Mikoyan se realizó "... en una casita de pesquería que tenía Fidel en la Laguna del Tesoro. Hicimos el viaje en un helicóptero soviético, que era parte de la exposición. Fidel llamó al Che como acompañante, la segunda persona de la delegación cubana... La conversación se limitó a dos o tres puntos básicos: apertura de relaciones, era febrero, no teníamos embajada. Mikoyan dice que para tener contacto hay que abrir una embajada allá y acá, para tener un contacto formal, esto lo resolvieron rápidamente. Después surgió otra pregunta, el crédito, aquí participó Che Guevara, apoyando la tesis de Fidel. La esencia fue que Mikoyan tenía instrucciones de prometer nada más que 100 millones de dólares. Fidel decía que eso era poco, que con 100 millones de dólares no se puede comenzar la reorganización de toda la vida económica y en pleno conflicto con Estados Unidos. Lo que planeaba era la reorganización económica de Cuba para el campo socialista, y 100 millones de dólares era poco. Dice Mikoyan: 'Bueno, agotamos esos 100 millones y seguiremos hablando para aumentarlo más'. El Che decía: 'Al tomar el peso histórico, es mejor tener una decisión mucho más profunda, de mayor seguridad para el futuro, no es una cosa para bromear reorientar un país de un lugar a otro. Si ustedes nos dejan a mitad del camino con 100 o 200 millones de dólares, eso no nos resuelve nada'.
Cumpliendo con lo pactado en la reunión de la Laguna del Tesoro, Fauré Chamón, quien combatiera junto al Che en la toma de Santa Clara como miembro de una columna perteneciente al Directorio Revolucionario, asume como el primer embajador cubano destinado en Moscú, y un ex agente de inteligencia destinado por los soviéticos en Canadá, Sergio Kudyavtsev, se hará cargo de la delegación de su país en La Habana.
En marzo de 1960, en los muelles de La Habana, mueren más de 100 cubanos al producirse un confuso episodio de incendio de un cargamento de armas transportado por el barco francés "La Coubre". Castro envía en julio a su hermano Raúl para que tramite en la Unión Soviética la compra de importantes cantidades de armas fabricadas en ese país.
La decisión cubana de funcionar desde el Caribe como aliado ideológico y económico de los soviéticos, provoca la inmediata reacción norteamericana, que cancela su habitual compra de azúcar al régimen de Castro

Petróleo para los cubanos

Con la nueva relación entablada con la URSS, a principios de los 60, Cuba recupera un poco de oxígeno político y económico. Guevara había generado un paradigma que estaba expuesto en términos que produjeron desconfianza al ser expuestos en los ámbitos de decisión política cubanos. El Che postulaba que cuanto más se identifique y se provoque al enemigo de Cuba, más se organizará la gente en la defensa de su país. No se equivocaba. La definición ideológica de Cuba significó un enfrentamiento directo con los Estados Unidos, que llevó a la unificación de las estructuras sociales y políticas de la isla que se encolumnaron bajo las banderas de una lucha nacionalista en defensa de sus intereses particulares, sin medir los esfuerzos a realizar. El problema del petróleo marcó el primer conflicto económico internacional entre la Cuba castrista y los Estados del Norte de América.
Las refinerías norteamericanas compraban el "crudo" a Venezuela, lo refinaban en Cuba y luego vendían el producto final transformado en combustible en el mercado nacional, con todo su valor agregado. Como la venta se efectuaba en pesos cubanos, los empresarios petroleros cambiaban el monto de lo operado en el Banco Nacional de Cuba por dólares, provocando una evasión constante de divisas. En los primeros meses de 1960, el Che Guevara, como director del Banco Nacional decide, como primer paso en el proyecto final de nacionalización, comenzar a retrasar los pagos en dólares a las compañías norteamericanas que operaban con refinerías. Tex Brewer, representante corporativo de los negocios petroleros americanos en Cuba, agota su paciencia reclamando el inmediato pago de la deuda a un Guevara atacado de pronto por la sordera y la mudez. El Che comienza a colocar las piezas de ajedrez sobre el tablero y hace una invitación al juego. Un primer peón cuatro rey ejecutado por el intelectual argentino apunta a solventar los lazos recientemente iniciados con los soviéticos. Guevara por fin habla. Acepta el pago de la deuda acumulada a cambio de que las refinerías de capital norteamericano compraran 300 mil barriles de crudo soviético. Los empresarios norteamericanos se niegan. Fidel Castro arrima la leña al fuego lanzando una advertencia que suena en los círculos empresariales dedicados al negocio del petróleo como un ultimátum: "O refinan el petróleo de la URSS o se atienen a las consecuencias". Los empresarios adoptan una actitud intransigente y el 29 de junio de 1959, Fidel nacionaliza las refinerías. Los Estados Unidos de la administración Eisenhower, responde con la cancelación de los acuerdos sobre compra de azúcar a Cuba. La Unión Soviética replica gracias a la intervención de Nikita Khruschev, un admirador del proceso cubano comprando la totalidad del azúcar despreciado por Norteamérica.
La nacionalización de las refinerías de petróleo es un triunfo del Che en su primera participación como agente mediador internacional. Su prestigio y sabiduría crecen y comienzan a apoyarse en la protección, a partir de ese momento, de los misiles intercontinentales que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas apunta contra las ciudades de su poderoso enemigo: los Estados Unidos de Norteamérica. De todas maneras, aunque la nueva situación internacional favorece a Cuba, gracias a los beneficios otorgados por su nuevo amigo económico militar, el Che se atreve a un comentario que tiende a dejar en claro el sentido final de todo su accionar político y militar, que está fijado en el beneficio del pueblo de Cuba. Guevara pone en claro que "cualquier intento de transformar a Cuba en un satélite soviético sería combatido hasta el final"

Prensa Latina

La en La Habana, después del triunfo de la revolución, el 9 de enero de 1959, Ernesto Che Guevara recibe en el aeropuerto José Martí, a los periodistas argentinos Carlos María Gutiérrez y Jorge Ricardo Masetti, quienes impulsados por el Che darán forma a la agencia de noticias "Prensa Latina", que durante muchos años será la voz de la revolución cubana en el mundo. El proyecto "Prensa Latina" fue el producto de la visión de Guevara con respecto a la función determinante de la prensa como formadora de ideología. La agencia contó desde su iniciación con el apoyo económico del mexicano Carlos Ulloa.
En la redacción de noticias será invalorable la colaboración de periodistas identificados con los ideales de la revolución cubana, como lo fueron los argentinos Jorge Masetti y Rodolfo Walsh. "Prensa Latina" comenzaría a emitir cables e información en julio de 1959.
En junio de 1963, como ministro de Industrias, Guevara visitará Argelia, donde se reencontrará con el periodista Masetti, que cumplía funciones cono representante del Che en el país africano. Masetti se había alejado parcialmente de la empresa periodística a mediados de 1961, por las diferencias que mantuvo desde el inicio de los trabajos periodísticos con los miembros del Partido Comunista Argentino, que colaboraban en la agencia de noticias, retornando a Cuba y a sus labores periodísticas y militares en tiempos de la invasión a Girón.
La presencia de Masetti en Túnez y su vinculación con el gobierno argelino tiene el antecedente inmediato de un viaje realizado en 1961, como emisario de Fidel Castro, quien envía al periodista con un ofrecimiento de armamento para apoyar la lucha que el "Frente de Liberación Nacional" de Argelia mantiene contra la monarquía marroquí. El ofrecimiento se materializa con la entrega de morteros y rifles automáticos a la guerrilla argelina transportados por el buque Bahía de Nipe. Masetti dirigió personalmente la operación y regresó a Cuba con el barco repleto de combatientes argelinos heridos y huérfanos de la guerra. En el norte africano operarán, además, milicianos voluntarios cubanos, hecho éste que respondería a la inquietud de Guevara de exportar y apoyar a los movimientos revolucionarios en el mundo.

 Playa Girón

La invasión por Bahía de Cochinos hacia Playa Girón es planificada desde 1960 por el entonces presidente de los Estados Unidos, Eisenhower, y ejecutada bajo las órdenes secretas de su sucesor, John F. Kennedy, entre el 15 y 21 de abril de 1961. Las tropas destinadas para la invasión fueron reclutadas entre los exiliados y deportados cubanos del régimen de Fidel Castro y adiestradas militarmente por la CIA en territorio guatemalteco y nicaragüense.
La práctica intervencionista armada de los EE. UU. no era una novedad. Formaba parte de una política de mantenimiento del "statu quo" a nivel mundial, ejecutada por los "marines", que funcionaban entonces como una fuerza de policía continental dispuesta para intervenir allí donde los intereses del gigante económico del Norte se vieran amenazados. Ante el fracaso del intento de desestabilización económica o política desarrollado por los agentes de la CIA, como en el caso de Guatemala, o el avance ideológico socialista, en el caso cubano, los Estados Unidos, invocando el derecho a la injerencia bajo la teoría de la "defensa de los intereses americanos en el mundo" desembarcaba sus tropas y asesores en los países donde los llamados "valores occidentales y cristianos" corrieran el riesgo de ser suspendidos.
A diferencia de las anteriores intervenciones militares emprendidas por los EE. UU. en la región -Santo Domingo, Guatemala, Nicaragua-, el blanco cubano presentaba características que lo distinguirían de modo particular. Los asesores de Kennedy identificaban a la Cuba de Fidel Castro y el Che, como un país apoyado por la fuerza de las cabezas nucleares de los misiles soviéticos, que desde Eurasia apuntaban sobre blancos estratégicos en territorio americano. Partiendo de esta realidad, la participación militar norteamericana se limitaría entonces, a juicio de Kennedy, al adiestramiento de las tropas invasoras, apoyo económico y logístico en forma de suministro de armamentos y transporte, incluidos aviones; y una operación política y propagandística a nivel mundial en apoyo a la invasión.
La elección de la fecha de desembarco estuvo ligada íntimamente a tres factores fundamentales: el levantamiento de un grupo armado anticastrista en la zona del Escambray, la ruptura de las relaciones diplomáticas de EE. UU. con Cuba y la declaración de Fidel en La Habana, en acto público y multitudinario anunciando el carácter socialista de la revolución cubana.
Desde un comienzo, producto de una mala evaluación política por parte de la CIA y la vacilante conducta de John F. Kennedy, la operación de invasión a Cuba se vio plagada de enormes fallas operativas. Según los informes suministrados por la Inteligencia estadounidense a su presidente, el pueblo cubano estaría ya cansado de los caprichos políticos de Castro y de la mala situación económica por la que atravesaba la isla. A las manos de Kennedy llegan detallados informes que aseguran un levantamiento generalizado de la población en contra de los tiranos comandantes barbudos que gobernaban Cuba. El pueblo apoyaría el desembarco de los invasores o, en el peor de los casos, los asesores presidenciales informaban sobre la inminencia de una guerra civil en Cuba que duraría años y terminaría debilitando y derrotando al gobierno procomunista de Fidel. Kennedy condicionará en definitiva la participación militar estadounidense en Cuba a la instauración de un gobierno de transición que solicite internacionalmente, por "vías legítimas", como en el caso de Guatemala, sus servicios militares y económicos.
Viciados quizá por la imagen de la propia aventura castrista, o priorizando un objetivo político en vez de uno militar, por ser la zona de Girón el lugar donde Fidel se reúne con Anastas Mikoyan para planificar los destinos de integración cubana en el área socialista, la elección de Playa Girón en Bahía de Cochinos fue uno de los peores errores de interpretación de la invasión a Cuba cometidos por Kennedy y sus asesores, ya que geográficamente, el lugar se encontraba separado de la protección de las sierras del Escambray por una impenetrable ciénaga plagada de pantanos y habitada por campesinos que habían declarado fidelidad incondicional a Fidel Castro y su proyecto revolucionario.
Temprano Kennedy se confunde. La operación a Cuba se inicia con un ataque aéreo de B26 norteamericanos piloteados por cubanos que despegan desde territorio nicaragüense con el objetivo de bombardear las bases de la aviación militar cubana de Santiago, San Antonio de los Baños, y Ciudad Libertad. El objetivo principal de los invasores era la de tomar un aeropuerto que sirviera de justificativo para la operación de naves aéreas norteamericanas disfrazadas desde la isla. El aeropuerto elegido, cercano al Escambray, no pudo ser reducido ya que la aviación de Castro mantuvo a raya a los barcos que servirían de apoyo a las acciones, cortando el suministro de municiones, comunicaciones y armamento. Los invasores y sus aliados de la CIA tuvieron la oportunidad de destruir la aviación de Castro en tierra, compuesta por quince B26 y tres T33, y no lo hicieron al evaluar erróneamente la capacidad de combate de esa fuerza, que respondió profesionalmente al primer ministro Fidel Castro, definiendo con su accionar la victoria cubana sobre las fuerzas invasoras.
El comandante Che Guevara es destinado a Pinar del Río y su antiguo segundo en la columna "Ciro Redondo", Almeida, se hará cargo de las tropas destinadas en el centro de la isla. El Che se dirige a los milicianos que formarán parte de sus fuerzas de combate. En el final de su discurso predice: "... No sabemos si este nuevo ataque será el preludio de la invasión anunciada de los 5 mil gusanos... Pero sobre los cadáveres de nuestros compañeros caídos, sobre los escombros de nuestras fábricas, cada vez con mayor decisión ¡Patria o muerte!". Un hecho fortuito mandará a Guevara al hospital. La pistola amartillada que el jefe guerrillero llevaba en la cintura, cae al piso provocándole una herida en la cara. Guevara permanecerá internado en un hospital durante las primeras horas de la invasión.
A esta altura de los acontecimientos, con todo el Ejército Rebelde compuesto por 25.000 efectivos regulares y 200 mil milicianos armados -preparados ideológicamente y en lo militar por el Departamento de Instrucción de las FAR bajo el mando, a partir de 1960, del comandante Ernesto Che Guevara- alertados y movilizados, los asesores de Kennedy imaginan una suspención de la operación militar por parte de su presidente, ya que un desembarco de los contrarrevolucionarios en las playas cubanas, sin apoyo logístico, significaba de hecho una derrota inminente.
Raúl Roa denuncia el primer ataque aéreo a Cuba ante las Naciones Unidas y alerta sobre los planes de agresión armada impulsados por los Estados Unidos. La respuesta de Kennedy ante la denuncia de Roa es ambigua. Acosado por los mandos más conservadores del Pentágono, ordena la continuación de los planes de invasión pero, temeroso de las consecuencias políticas que significara una participación armada directa de su país en la invasión, condiciona el accionar de la aviación norteamericana a la captura de algún aeropuerto en suelo cubano para justificar de esta manera la operación de aviones de su país en la isla. Desafiando todas las informaciones que iban llegando a sus oídos sobre la movilización de las milicias y la respuesta política del pueblo cubano a los llamamientos de Castro, Kennedy da su visto bueno para que los invasores pongan en marcha la operación.
Identificado el lugar del desembarco, gracias al descubrimiento de unos buzos tácticos sobre las playas de Girón que estaban demarcando el lugar por donde las tropas invasoras entrarían a Cuba, Fidel dirige personalmente la operación de defensa a través de la radio. La estrategia de Castro consistía en no permitirles a los invasores establecer una cabeza de playa, pues ni bien los agresores consiguieran internarse en territorio cubano, tomar una ciudad relativamente importante y fijar un gobierno provisional, éste sería reconocido por los Estados Unidos como la nueva conducción política de Cuba y apoyaría directamente las acciones militares con tropas.
Fidel se juega el todo por el todo y concentra la mayoría de sus fuerzas sobre Girón y encierra a los invasores al borde de la Bahía. Los pelotones de Fernández, Duque, Aragonés, Dreke, Ameijeiras y René Rodríguez, ex combatientes de la sierra, se lanzan a la carrera en una maratón cuyo premio mayor sería el haber sido reconocido por el pueblo como el primero en llegar a combatir al invasor. Estos capitanes habían dejado horas antes sus sillones de mando en la administración pública cubana para comandar nuevamente a sus hombres con el mismo heroísmo demostrado en la Guerra Revolucionaria. Los invasores que sobrevivieron el acoso del Ejército Rebelde y las milicias se replegaron hacia la playa y luego retornaron al mar por donde días antes habían llegado a Cuba. Los escasos barcos de bandera norteamericana que permanecían circulando en la Bahía de Cochinos lograron rescatarlos.
El fracaso de la invasión a Cuba, que significó la muerte de 161 defensores cubanos y 107 invasores, y que registró además la captura de 1.189 prisioneros de guerra, que permanecerán en las cárceles cubanas hasta ser canjeados a los EE. UU. por medicamentos y alimentos, acarreará innumerables consecuencias de orden político para América latina y el mundo. Por un lado, obligará a los EE. UU. a replantear toda su política hacia el continente americano, donde se dará comienzo a la elaboración de planes que impulsen el desarrollo económico de los países pobres -su expresión máxima "La Alianza para el Progreso"-, ante la realidad que significaría la existencia de un país socialista apoyado por la URSS en Centroamérica, que intentaría expandir sus experiencias sociales y políticas por la región. La conclusión de Girón que el Che expresa en sus discursos y reflexiones de la época es simple: EE. UU. se verá obligado a apoyar económicamente a los países subdesarrollados o deberá afrontar el estallido revolucionario de los pueblos americanos que de una u otra manera intentarán alcanzar la rehabilitación económica de sus países. Este planteo geopolítico explotará en la conferencia de Punta del Este de la OEA que contará, en esta ocasión, con el delegado del primer país socialista de América, Ernesto Che Guevara


Publicado por masseroli_team @ 20:54
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